A través de los ojos de John Berger

10/01/17 — POR
Su compañera por más de 40 años falleció. Cuatro semanas después, en soledad, su marido se puso a escuchar música en su casa de Quincy, en los alpes franceses. Se ha publicado «Rondó para Beverly» (Alfaguara, 2015), el último libro de Berger, en el que describe ese momento de reencuentro.

John Berger (Londres, 1926) ha escrito novelas, obras de teatro, guiones de cine y televisión, poemas, ensayos, críticas de arte, artículos, ha dibujado y pintado, ha contado cuentos, ha ido a la guerra, ha vuelto, ha escuchado, y ha visto. John Berger ha visto mucho.

Beverly Bancroft, su compañera por más de 40 años, falleció. Cuatro semanas después, en soledad, su marido se puso a escuchar música en su casa de Quincy, en los Alpes franceses. «Rondó número 2 para piano» (Op.51)», de Beethoven. Y John Berger la escuchó, y la vio a través de la música. Se ha publicado «Rondó para Beverly» (Alfaguara, 2015), el último libro de Berger, en el que describe ese momento de reencuentro: “Durante casi nueve minutos, por lo menos, fuiste ese rondó, o ese rondó se convirtió en ti. Contenía tu levedad, tu persistencia, tus cejas arqueadas, tu ternura”. El hijo de ambos, Yves Berger, acompaña la escritura de su padre con dibujos que sirven de homenaje a Beverly, y que ilustran los lazos invisibles de una familia que se comunicaba con pinceles, lápices y sinfonías.

Ha dibujado

La primera pasión de Berger fue la pintura. Obtuvo una beca para estudiar en la Central School of Art de Londres, y a ello se dedicó después de licenciarse. Entre 1948 y 1955 impartió clases de dibujo en la misma escuela en la que Henry Moore enseñaba escultura. A mediados de los 50 dejó los pinceles, que no retomaría hasta décadas más tarde. En los últimos años, Berger siempre se acompaña de una pluma, acuarelas, y un pequeño caballete portátil de madera. Escribe con dibujos y dibuja con palabras (“Creo que la pintura nos muestra cosas que la escritura no puede. Igualmente, la escritura nos cuenta historias y pensamientos que la pintura no puede”). Es esa pasión la que le capacita para entender a otros artistas. En su ensayo «Sobre el dibujo» (2005), revela el misterio de la popularidad de Vincent van Gogh: “Es querido, me digo mirando el dibujo de los olivos, porque para él el acto de dibujar o de pintar era una forma de descubrir y de demostrar por qué amaba tan intensamente aquello que estaba mirando”.

Ha luchado

Fue huérfano, hecho que le marcó en su relación con el otro: “Trataba a los demás como si también fuesen huérfanos como yo, y creo que eso lo sigo haciendo”. Y el motivo por el que dejó de pintar fue por su inclinación hacia el compromiso político. Quizás la huella de la guerra, de la que formó parte como soldado del ejército británico entre los años 1944 y 45, le convertiría en alguien incapaz de ser indiferente ante la injusticia. Participó en las redes solidarias británicas con los refugiados huidos del nazismo. Posteriormente se vinculó al partido comunista británico. Y aún hoy se define como marxista.

Su primera novela, «A Painter of Our Time»(1956), describe la dura vida de un refugiado húngaro. Su propio editor la retiró del mercado, bajo presión del Congress for Cultural Freedom, una asociación de abogados anticomunistas. El poeta Stephen Spender dijo que “apestaba a campos de concentración” y que la única persona capaz de escribir algo así era Josef Goebbels. La novela «G.» (1972), fue premiada con el Booker Prize. Berger acudió a la entrega en compañía de un Pantera Negra, y donó el dinero obtenido al movimiento feminista británico. «The Seventh Man» (1975), en la que retomaría la discriminación hacia los inmigrantes, tiene hoy más actualidad que entonces. En «Hacia la boda» (1995) reflexiona sobre la lacra del sida, y en «King», (1998) relata la vida de los sin techo. En «El tamaño de una bolsa» (2004) incluye una correspondencia con el subcomandante Marcos. En ella se habla de activismo, compromiso político y opresión. Cada uno contesta con sus armas.

Ha escrito

Escribía historias y poemas desde los ocho años. Y sus comienzos profesionales como escritor se vincularon a artículos, que publicaba en el «Tribune» (supervisado por George Orwell), y, a partir de 1951, en «The New Stateman», donde ejercería la crítica de arte. Un compendio de sus mejores textos fue publicado en 1960 bajo el título «Permanent Red».

“Escribo desde la verdad para comenzar una ficción”, afirma Berger, autor de un magnifico ensayo sobre Pablo Picasso («The Success and Failure of Picasso», de 1965, tras cuya publicación se fue a vivir a un pueblo de los Alpes), o de la trilogía sobre el paso de la vida rural a la urbana, compuesta por los libros «Puerca Tierra», «Una vez en Europa», «Lilac y Flag», en los que combina su mirada tierna y empática, su análisis de la realidad cotidiana y en como ésta afecta a las minorías, y profundiza en la crisis moral europea.

Ha visto

«Modos de ver» (1972) es el libro con el que han aprendido a mirar el arte de otra forma todos aquellos estudiantes de arte y de teoría del arte de los años setenta y ochenta. Una serie de documentales producidos por la BBC bajo el mismo nombre extendieron el éxito de ese ensayo rupturista y radical, que cambiaría para siempre la manera de estudiar la cultura europea entre los siglos XV y XIX, actualizando las conclusiones del famoso artículo de Walter Benjamin «Obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica», de 1936.

“Vivo a través de mis ojos: no sólo veo apariencias de las cosas, sino su sentido, o el sentido que les damos”, dice Berger. Y esa mirada no fue aprendida, adquirida o asimilada. El escritor, aunque tiene estudios artísticos, siempre ha confesado que no cree necesario pasar por una escuela de arte para ser capaz de ver y de pensar.

Ha escuchado

John Berger se define como un cuentacuentos. Se puede localizar una conversación entre Susan Sontag y Berger, «To tell a story» (1983), en la que ambos autores dialogan sobre la naturaleza de los cuentos, su misión y su origen. John explica que contar cuentos se produce en él como una “relación de hospitalidad entre lo que ves y lo que escuchas y lo que escribes”.

Cuatro retratos

“Si soy un cuentacuentos, es porque escucho”, le dice Berger a Tilda Swinton, la actriz y directora de un documental que esboza cuatro retratos del escritor: «The Seasons in Quincy: Four Portraits of John Berger» (2016). Un recorrido por su vida, su paisaje y su creación, que pretende lanzar una mirada a su mundo a través de sus ojos. Lo que ocurre, es lo inevitable. Tilda Swinton acaba posando para Berger, quien la retrata con su pluma y sus acuarelas, apoyado sobre su pequeño caballete de madera.

Comentarios

  • “El dinero es mejor que la pobreza, aunque sólo sea por razones financieras”, Woody Allen (1935).
  • “Para ser irreemplazable, uno debe ser siempre diferente”, Coco Chanel (1883 - 1971).