BESTIARIO DE LO BRUTAL

18/10/17 — POR
Los retratos de quienes detentan el poder en una inquietante galería en grafito. Son las imágenes de «Látigo de 100 Colas», libro inédito de Fernando Krahn que se reedita en Chile para recuperar a un dibujante incisivo y escurridizo. Por Rafael Valle M.
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«Látigo de Cien Colas» se publicó originalmente en Barcelona, en 1988. La remozada versión chilena está a cargo de Grafito Ediciones.

 

Figura elusiva la de Fernando Krahn (1935-2010). Uno, porque no se limitó a ese humor gráfico –intelectual, poético, filoso– que lo hizo más conocido, sino que también escribió e ilustró relatos para niños, hizo pintura, foto, diseño teatral, publicidad, animación y algún par de cortos. Dos, porque poco lo vemos. Su presencia en librerías es escasa; ahí está el volumen biográfico «Los Mundos de Krahn» (2011, LOM Ediciones), y sus ilustraciones para cuentos propios o de María de la Luz Uribe, su esposa. A veces se nos aparece con su sección Cronograma en alguna vieja revista «Ercilla», pero no hay mucho más, porque para Chile trabajó entre fines de los 60 y principios de los 70, principalmente. Afuera dibujó para «The New Yorker», «Esquire», «La Vanguardia» y «La Repubblica», entre otras revistas y periódicos extranjeros que lo cotizaron bastante.

“Es una figura muy importante en la ilustración chilena, quizás se ha desdibujado un poco porque hizo parte de su trayectoria afuera, pero es a su vez lo que lo hace de más renombre”, dice Isabel Molina, que desde Grafito Ediciones pone una necesaria bandera krahneana en el medio local. Lo hace con «Látigo de Cien Colas», un libro que publicó en España en 1988, país de residencia tras el derrocamiento de Salvador Allende y hasta su muerte.

El volumen muestra otra faceta del mil-caras Krahn. «Látigo de Cien Colas» es el recorrido por una monstruosa galería, verdaderas pinturas a lápiz que retratan a la élite, a los que detentan el poder: políticos, empresarios, militares, sacerdotes, damas de alta sociedad.

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«Látigo de Cien Colas» 1988.

“Es como un bestiario de lo brutal, como que explora un poco los ‘pecados capitales’ (…) Es una crítica indirecta, atemporal, pues no está situada en un espacio-tiempo específico. Por lo mismo, puede ser transferida también a otros contextos sociales, como los que vivimos en la actualidad (…) Es un libro que sigue siendo un espejo. Marca la diferencia del resto de su producción, pues es más oscuro, con una técnica detallista, más prolija, a diferencia de lo que hizo en la literatura infantil (…) Nos parecía un tremendo aporte”, dice la editora.

La obra se reeditó en Chile con la ayuda de Fernanda Krahn, hija del artista. Fue una puesta al día: se cambió la portada, se reescanearon los originales y se sacaron los textos del poeta catalán Joan Brossa. Se optó por el “sin palabras” porque “las imágenes son súper potentes, con lujo de detalle, que requieren una lectura minuciosa (…) Es un libro que sólo habla de las imágenes, con poco texto, un libro silencioso”, explica Isabel.

Los retratos van de los grisáceos a lo sombrío. Claudio Aguilera, investigador de ilustración e historieta chilena, habla del contexto en que se hicieron en uno de los prólogos (el otro es del poeta Armando Uribe, cuñado de Krahn): “Los dibujos, realizados en grafito, incisivos, llenos de detalles y decorados, fueron creados entre 1975 y 1976, en un período marcado por la muerte de Francisco Franco, el fin de la Guerra de Vietnam y la represión de la dictadura militar chilena. Krahn había sido cercano al cantante Víctor Jara, asesinado en 1973, y durante toda su permanencia en España mantuvo contacto frecuente con exiliados chilenos”.

«Látigo de Cien Colas» golpea y hace ruido. Obliga a mirar con atención a un artista “que aún no tiene el lugar que se merece”, como dice la editora. Recuerda también que estamos recién recuperando a Krahn, pues “se fue muy temprano de Chile” –agrega Claudio Aguilera–. Para la mayoría pasa por ilustrador europeo. Él logra traer una visión de la historia del arte, es un nexo entre una ilustración europea y una latinoamericana. Permitió la comunicación de dos tradiciones distintas, aportando otras visiones”.

Comentarios

  • "Si me dan lo que quiero soy mansito como un cordero", refrán popular.
  • “¡La sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia!”, Mafalda, personaje de Quino.