Caterina Della Santa

09/03/17 — POR
En el aparente desorden de esta composición, los objetos y los papeles entretejen sutiles alusiones a la hermandad que aunó durante siglos a la escritura y a la pintura.

«Engaño con cartas, cameos, monedas y objetos de escritura»
(1791, Galleria d’Arte Moderna, Florencia)

Palabras e imágenes son poderosos instrumentos: evocan objetos, personas o acontecimientos ausentes, sensaciones y recuerdos. Despiertan pasiones e influyen en nuestro actuar y, unidas, pueden conservar y ordenar el conocimiento. Por esta razón, la Antigüedad y, más tarde, la teoría humanista de las artes consideraron a la poesía y a la pintura como artes hermanas.

Como un resabio tardío de esta teoría, el restaurador de manuscritos y amanuense Giuseppe della Santa y sus hijos Pietro Leopoldo y Caterina (activos en Florencia a fines del siglo XVIII) hicieron una serie de «Engaños», prodigiosos trampantojos realizados con acuarela, tinta y masilla pintada en papel. Sobre ficticios fondos de madera enmarcados representaron monedas, cameos, estampas neoclásicas, plumas y lentes utilizados para el ejercicio de la escritura y del dibujo, partituras, una serie de hojas de distintos libro y dibujos arrancados, doblados, manchados y resquebrajados. En cada composición, la reunión y superposición de los distintos papeles y objetos invita a especular sobre sus secretos vínculos, a buscar un mensaje cifrado.

En el ángulo superior derecho de este “Engaño” hay unas hojas de una edición en griego del «Peri hermeneias» (Sobre la interpretación), el libro donde Aristóteles analiza la relación entre la realidad y su representación  a través de las palabras. El mapa de África que descansa sobre él y las estampas con vistas de paisajes colocadas en el lado opuesto, son también representaciones que interpretan lugares y territorios. Palabras e imágenes se combinan en el mapa, en el fragmento de página escrita en tipografía gótica, en las hojas de la edición ilustrada de las fábulas de Esopo y en las monedas, para volver más memorables los contenidos y significados por ellos expresados. Al mismo tiempo, las tres tipografías que se superponen en el lado derecho del dibujo (la griega del texto de Aristóteles, la gótica del manuscrito y la latina de una hoja arrancada de «Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos», de Vasari) nos recuerdan que también las letras son dibujos.

La pluma que cubre en parte el texto de Vasari, cubre también un soneto enmarcado que alaba al pintor jesuita Andrea Pozzo, célebre por la ilusión y el engaño de sus frescos en las iglesias barrocas. Bajo el panegírico, pero bien visible, Caterina della Santa representó un grabado de San Lucas, el patrón de los pintores, ocupado en escribir, con una pluma similar a la que vemos en la pintura, el Evangelio que lleva su nombre. Bajo la pluma se encuentra también la página que da inicio al tratado sobre el arte de la memoria que el escritor Lodovico Dolce publicó en 1562, relativo a una antigua técnica que permitía la memorización de diversas materias a través de la ordenada relación de las imágenes con las palabras y que los humanistas habían redescubierto en los mismos años en que volvían a pensar en la escritura y en la pintura como artes hermanas.

Rodeada por la pluma y por los instrumentos utilizados para el ejercicio de la escritura y del dibujo, Caterina della Santa representó, en una estampa que imita las pinturas que decoraban las vasijas griegas, a una mujer que sostiene un cofre abierto y colocó su nombre bajo ella. Me gusta pensar que quizás los objetos y papeles que los Della Santa representaron en éste y en otros “Engaños” podrían haber sido conservados en un cofre como ese. Descubiertos a nuestra vista en esta suerte de vanitas, ellos nos recuerdan el seductor poder que ejercen las palabras y las imágenes, y el juego fantasmal de sus representaciones.

 

Comentarios

  • "La música se desarrolla en el tiempo, la arquitectura también", Le Corbusier (1887- 1965).
  • "El paso de los años es inevitable; envejecer, una opción", Anónimo.