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«FEDERICO ASSLER»

16/10/17 — POR
Por Pedro Donoso

En su ensayo «El escultor en la sociedad moderna», Henry Moore afirmaba que “incluso más que la pintura, la escultura es un arte público”. Es indudable que la escultura comparece con frecuencia en espacios abiertos de la ciudad, otorgándole otra percepción simbólica al lugar compartido por una comunidad. Por esa razón, Moore se sentía movido a fijarse en la relación entre el artista y la forma particular de sociedad en la que le toca vivir. Es interesante extender esas palabras hacia la obra de Federico Assler, un escultor donde se mezclan colosalmente muchas de las grandes contradicciones de la época que vivimos, una época construida con hormigón. Hay que considerar, por otra parte, que es ese mismo sentido del deber público el que ha llevado a Assler, tan activo como siempre, a reeditar en el Parque Cultural de Valparaíso la exposición que ya exhibiera en CorpArtes, añadiendo incluso nuevas piezas.

A los 88 años, el escultor chileno acumula un largo camino recorrido que muestra la forma excepcional con la que moldea la dureza de este material. Se podría decir que, en sus manos, el concreto ha tomado un nuevo espíritu. Queda claro que el mismo material con el que se han levantado las grandes obras de ingeniería, los edificios y puentes de la ciudad actual, en el caso de Assler adquiere una ductilidad orgánica, casi vegetal. Sus esculturas conversan de forma sinuosa con el espacio, brotan en las plazas y ágoras como roca solidificada que en su origen es líquida… como la lava. Assler puede ser comparado a un volcán y su obra, a un proceso de orogénesis. Pero como parte del espíritu contradictorio, se puede también reconocer que, como señala el antropólogo Cristián Simonetti, “las vastas superficies de hormigón que hemos vertido sobre la tierra, plasmadas en gigantescas ciudades como Los Angeles, Nueva York o Dubái, convierten este material en uno de los candidatos más idóneos para marcar el horizonte geológico del Antropoceno”.

Al visitar la actual muestra que se despliega en el Parque Cultural de Valparaíso, el observador podrá notar distintos procesos y experiencias, así como la evolución desde el dibujo a la obra (otro rasgo arquitectónico marcado). Pero, sobre todo, podrá admirar un montaje plenamente logrado en el que la obra de Federico Assler relumbra como un bosque lleno de curvas y vistas posibles. Comparativamente, debe ser uno de los montajes más logrados en su carrera. Destaca el muestrario de experimentos que reúne distintos elementos, sobras, fragmentos, maquetas e imperfecciones varias. Fabuloso entrar en ese laboratorio de intuiciones fallidas donde el escultor ha cocinado por años la fórmula de su obra. Por eso, en línea con la idea de Moore, escultor por el que Federico profesa una admiración declarada, la condición pública de la obra queda aquí al descubierto. Una frase luminosa cuelga en una esquina: “Se hace lo que no se sabe hacer”.

Galería Artes Visuales del Parque Cultural de Valparaíso (Cárcel 471, Cerro Cárcel. Teléfono: 32-235-9400). Hasta el 15 de octubre.

 

Comentarios

  • "No soy una mujer, soy una fuerza de la naturaleza", Courtney Love (1964).
  • "La idea no es vivir para siempre, la idea es crear algo que sí lo haga", Andy Warhol (1928 - 1987).