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Fernando Prats «ACCIÓN MEDULAR»

11/09/17 — POR

Museo de la Memoria y los Derechos Humanos (Matucana 501. Teléfono: 22597-9600). Hasta el 24 de septiembre.

Ignacio Szmulewicz R

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Un gran muro monocromo recibe al visitante del tercer piso del Museo de la Memoria y los Derechos Humanos. Aunque el espectador pueda confundirse, no se trata del memorial de los rostros que atraviesa las tres plantas de la nave central del museo –cuyo reverso se encuentra en el enterrado monumento de las siluetas de Alfredo Jaar en el patio de acceso–. El conjunto al que nos referimos forma parte de la muestra «Acción medular», curada por Rodrigo Rojas, y que está compuesta por más de un millar de manuscritos correspondientes a las memorias del asesinado General Carlos Prats intervenidas, gráfica y pictóricamente, por la mano del artista Fernando Prats.

Muro y revestimiento se confunden en una instalación pesada, dramática, plana a ratos, y en muchos sentidos, exaltante de una vitalidad plástica que convierte cada caligrafía y texto en un soporte para el despliegue de materialidades ásperas, líquidas, matéricas, lumínicas, gestuales y expresivas finalmente.

En este recinto claustrofóbico de oscuridad agobiante –oscuridad que rápidamente se está convirtiendo en un leitmotif del arte chileno en Javier Toro Blum, Nicolás Franco o Voluspa Jarpa–, la única fuente lumínica es una frase destacada, vuelta icónica, gracias al gélido titilar de las luces de neón. En un contraste radical, el flujo expresivo en tono de ensayo y error constante queda petrificado por el monumento eléctrico de Fernando Prats. El recurso del tachado, la negación y la ceguera de la imagen frente al exceso visual del trauma, pueden seguirse como elemento fuerte en el arte chileno desde Eugenio Dittborn, Carlos Altamirano, Gonzalo Díaz, Alfredo Jaar hasta los mencionados Jarpa o Franco. El aparecer y desaparecer de la palabra y la imagen están en el centro de un debate político para el arte chileno contemporáneo.

Lo cierto es que Prats resucita una tradición distinta.

Mientras que sus contemporáneos recurren a la imagen seriada de orden pública (la prensa antigua, la CIA, los archivos de la Vicaría), Prats propone una sensibilidad autoral con la palabra manuscrita. De este modo, el compromiso político nace de un yo que es capaz de manipular visualmente una oralidad y un relato totémico. Puesto en esta perspectiva, Prats entronca con la tradición de un José Balmes, Gracia Barrios, Guillermo Núñez, que vivieron la historia política en puño y letra. Así, el trabajo con el archivo no nace de una investigación analítica sino de un impulso volitivo, deudor tanto del Expresionismo alemán como de la pintura de postguerra de Anselm Kiefer.

Pasado el largo velo de un arte conceptual y postconceptual empecinado en castigar al compromiso político cuestionando la monumentalidad en un rescate de las fisuras y los fragmentos (Paz Errázuriz & Diamela Eltit en Venecia 2015), estamos viviendo un momento de revival en el arte chileno de los grandes relatos de triunfo o fracaso: Claudio Correa en el MNBA, Nicolás Franco en el MAC-Quinta Normal, Voluspa Jarpa en el MALBA. Ahora, Fernando Prats en el Museo de la Memoria. Un momento donde el arte chileno se entrega nuevamente a trabajar con la historia política del país en propuestas monumentales, utilizando la épica y la tragedia, la experiencia sensorial, la escala envolvente como recursos críticos del arte contemporáneo

Comentarios

  • "No soy una mujer, soy una fuerza de la naturaleza", Courtney Love (1964).
  • “Conquistar sin riesgo, es triunfar sin gloria”, Pierre Corneille (1606-1684), dramaturgo francés.