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Fernando Prats «EL BIEN COMÚN»

22/11/17 — POR

Museo Nacional de Bellas Artes (Parque Forestal. Teléfono: 22499-1600). Hasta el 4 de marzo de 2018.

Por Ignacio Szmulewicz R.

Nos encontramos anclados en un momento de intensidad especialmente atractiva. El día a día se ha vuelto tan llamativo que cualquier visita al pasado resulta cansina. La historia como ejercicio intelectual para entender el pasado ha transmutado en una manera de congelar el devenir del tiempo simplemente para convertirlo en un aderezo de un plato de actualidad que parece ser más cautivante.

En el Museo Nacional de Bellas Artes se exhibe hasta marzo de 2018 la muestra «El bien común», curada por Paula Honorato. Continuando la tradición que tiene al público nacional contemplando al unísono arte contemporáneo con el acervo del palacio del Forestal, la curatoría que se presenta toma como eje central la idea de comunidad para reflexionar sobre la construcción de la Nación. Se trata de un asunto altamente significativo, que ha motivado las escrituras de nuestros más eximios historiadores del arte, desde Eugenio Pereira Salas hasta Josefina de la Maza. Nadie puede dudar de la relevancia que tiene para el mundo actual la ruptura con las cosmovisiones de un Estado omnipresente.

El relato comienza con un contraste fuertísimo entre «La fundación de Santiago» (1888), de Pedro Lira, y la serie «Bajo sospecha» (1998), de Bernardo Oyarzún. Separados por más de un siglo, ambas obras demuestran el estado en que se posiciona el arte respecto del poder. Una imagen entrega la vista de la Conquista, el inicio de una inserción violenta sobre el territorio inhóspito, el paso del Huelén al Santa Lucía; la otra, supone la fisionomía, la carne y la piel como soportes de una mirada censora. La primera está dominada por las vestiduras, armas y ademanes propios de una escena teatral. La segunda no teme cautivar al espectador con la literalidad de una accidentada geografía corporal.

El ejercicio curatorial es atractivo y propositivo a la vez que unidireccional y esquemático. La descomposición de la pintura de Pedro Lira en fragmentos representativos de núcleos conceptuales es novedosa: acontecimientos, habitantes desconocidos, rostros de la historia, territorio y espacio público se transforman en puntas de lanza para interpretar la historia del arte chileno. Sin embargo, las buenas intenciones dejan un sabor amargo en el espectador. El palacio capitalino no esconde el respeto superlativo que tiene hacia el arte contemporáneo, aduciéndole características de complejidad que, sin ningún pudor, excluye de todas las piezas propias de la “tradición”.

Cuando la “experimentalidad” se vuelve un valor más que un contexto o un problema, los Lira, Somerscales o Helsby quedan como piezas de una escenografía más que personajes de un relato. Museo de Bellas Artes transformado en museo de cera.

Finalmente, los núcleos que refieren a los «Habitantes desconocidos» y al «Espacio público» son los únicos que se preocupan por construir un verdadero diálogo intergeneracional que permite al visitante sumergirse con el mismo nivel de profundidad en las obras de Andrés Durán, Paz Errázuriz o Carlos Altamirano como en las de Pedro Subercaseaux, Enrique Lynch o Rugendas..

Museo Nacional de Bellas Artes (Parque Forestal. Teléfono: 22499-1600). Hasta el 4 de marzo de 2018.

Comentarios

  • “Un viaje de mil millas ha de comenzar con un simple paso”, Lao Tse (605 a.C.-531 a.C.), filósofo chino.
  • "La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día", Anónimo.