,

HAMLET SE FUNDE CON LA MÚSICA Y LA VISUALIDAD

11/09/17 — POR

Se trata de «The Tiger Lillies perform Hamlet», aplaudida versión de la compañía danesa The Republique, que llega a Chile gracias a la extensión 2017 del Festival Internacional de Buenos Aires.

Por Marietta Santi.

86_Teatro_Hamlet1

 

«Hamlet» es uno de los textos más representados de William Shakespeare y, sin embargo, aún tiene mucho que decirnos. Así lo creyó la compañía danesa The Republique cuando llamó a la banda londinense The Tiger Lillies para dar vida a una versión del texto shakesperiano que dialoga con sus canciones y que además usa la expresión física y la tecnología para crear un universo dramático visualmente muy atractivo. El resultado, «The Tiger Lillies perform Hamlet», estrenada en 2011 y de dos horas y 25 minutos de duración, se presentará en Chile como parte de la extensión del Festival Internacional de Buenos Aires, FIBA, producida por la Fundación Teatro a Mil.

El grupo musical, liderado por Martyn Jacques, creó 21 canciones que recogen elementos neopunk, gitanos y brechtianos para la puesta en escena, entre ellas «Mad Hamlet», «El rey está muerto» y «Ser o no Ser». The Tiger Lillies aparece haciendo un contrapunto a la acción teatral. Sus letras –crudas, directas y nostálgicas– se hacen cargo del dolor del protagonista, del sentir de los personajes y de la fatalidad de la historia, como una especie de narrador omnisciente.

Hans Christian Gimbel, Director de Gestión Internacional de la compañía danesa, que participó en el concepto del montaje, cuenta: “La idea apareció cuando quise añadir otra capa de expresiones para explorar la riqueza de la tragedia de Shakespeare, lo que la música permite. También quería reducir el montaje a la esencia misma de una obra que originalmente tiene cuatro horas de duración”.

Para Gimbel y Martin Tulinuis, quien dirigió la puesta en escena, The Tiger Lillies era el grupo adecuado por su música y estética. “Las letras de Martyn Jaques son directas, sencillas, poéticas y ricas al mismo tiempo. La combinación de dar a los personajes y a la relación entre ellos un ambiente a través de la música, y tener un narrador como el lienzo de la producción, como un coro griego, dio la posibilidad de cortar mucho texto de la obra original y realmente sumergirnos en la esencia misma de la búsqueda de identidad”, señala Gimbel. Para articular la relación entre el plano musical y el interpretativo, el director reunió a músicos y actores en el estudio de grabación. Después, tuvieron un proceso de ensayo muy acotado, con sólo tres semanas para los actores y luego una semana de pasadas con los músicos. “Era muy ajustado ya que la producción también fue muy pesada. Pero, al mismo tiempo, eso le dio a la producción una virginidad, donde la audiencia también forma parte del último proceso de ajuste”.

La puesta en escena tiene un aire callejero y oscuro, dado por el vestuario, el maquillaje y la iluminación, que actualiza la historia y la remite a un lugar del margen ciudadano, ambiente donde la música de la banda inglesa calza a la perfección. “Me gusta hablar de las perversiones humanas y del lumpen que uno encuentra en la calle. Eso es «Hamlet»”, dice Martyn Jacques, líder de The Tiger Lillies, quien aporta a la atmósfera con su aguda voz, que remite a un castrato, y su maquillaje de payaso. Sus dos compañeros, también maquillados, se suman al imaginario decadente de la obra.

86_Teatro_Hamlet2

 

VISUALIDAD IMPACTANTE

Este «Hamlet» ofrece una versión sintetizada, que se centra en las relaciones entre dos familias: el rey (Claudio, su esposa Gertrudis y su hijastro / sobrino Hamlet) y el primer ministro (Polonio, su hija Ofelia y su hijo Laertes). Gimbel explica esta opción señalando que querían centrarse en los conflictos de identidad, el amor y los juegos de poder. Además, el objetivo era que esto se contara visualmente, lo que hizo esencial centrarse en las historias presentes en el escenario y no sólo en palabras. “El foco debía estar en conflictos personales y no en conflictos de Estado. Haciendo esto, también fue posible poner en escena la vigencia de Hamlet, ya sea que se esté llevando a cabo o sea una historia que tenga lugar en la imaginación. La pregunta esencial es sobre el conflicto de la identidad”.

La puesta en escena usa recursos como arneses y proyecciones para narrar, apuntando siempre a una impactante visualidad. Algunas de las escenas más bellas son cuando Hamlet duerme colgando de un arnés, flotando en el aire en posición horizontal, o cuando Ofelia se adentra en el mar caminando por el muro, donde se proyectan rugientes olas. También el público ve a los personajes principales pendientes de hilos como marionetas y al padre de Hamlet proyectado en los cuerpos de los actores.

El vestuario se inspira en una serie de fuentes: Gertrudis aparece en un vestido de noche glamoroso, Hamlet lleva camisa y mangas isabelinas, Ofelia luce un tierno y ligero vestido blanco, en tanto Polonio está vestido como un títere. Desde el punto de vista actoral, hay una mezcla de estilos.

Algunas escenas son muy físicas, como cuando Hamlet discute con Gertrudis y Ofelia, mientras que en otra prima el verbo, y los actores se distancian corporalmente. En otros momentos, el elenco se mueve en cámara lenta, y luego la acción se congela.

Hans Christian Gimbel comenta que la propuesta “es contemporánea, visual y utiliza las expresiones físicas para ir más allá del texto. Podemos decir mucho más a través de imágenes que con palabras, generando también un impacto mucho mayor en la audiencia, ya que la forma en que interpretamos es mucho más individual, cuando se leen imágenes. Por supuesto, los trajes atemporales se usan, porque los conflictos son universales e intemporales”.

El Director Internacional de la compañía The Republique adelanta que el uso de las canciones es muy clásico, ya que con la música se crea ambiente y con las palabras, una especie de coro griego: “Es una producción vanguardista y moderna, pero creo que la definiría como una producción contemporánea basada en raíces clásicas”.

La crítica internacional ha destacado la capacidad de esta propuesta de llegar tanto a las generaciones más jóvenes como a los mayores. Los especialistas han señalado que su visualidad impacta los sentidos y genera una conexión instantánea con la escena.

Para Gimbel, el conflicto de Hamlet es actual por su enorme humanidad: “Los lazos con nuestra familia y las raíces culturales; el amor, la libertad y, por supuesto, el conflicto entre lo que es realidad y lo que hemos creado en nuestra propia mente, demonios de nuestra ira y miedo. Es una historia universal para todos los tiempos, que puede ser puesta en escena de tantas maneras diferentes y centrándose en distintos detalles, dependiendo de las cuestiones esenciales para el tiempo que se vive”, concluye.

Fecha: 12 y 13 de octubre, 20:00 horas.

Lugar: Teatro Municipal de Las Condes.

Entradas: entre $19.000 y $25.000.

Comentarios

  • “¡La sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia!”, Mafalda, personaje de Quino.
  • “La risa no es un mal comienzo para la amistad. Y está lejos de ser un mal final”, Oscar Wilde (1854-1900).