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Jorge Tacla «TODO LO SÓLIDO SE DESVANECE»

22/01/18 — POR

CorpArtes (Rosario Norte 660, Las Condes. Teléfono: 22660- 6071).

Por Ignacio Szmulewicz R.

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CORPARTES.CL

El público nacional tiene una oportunidad única para conocer la obra pictórica de Jorge Tacla. Radicado en Estados Unidos desde la década de los 80, su pintura sigue un cauce tanto local como global. El conjunto ha sido curado por Christian Viveros-Fauné y titulado «Todo lo sólido se desvanece».

En el vidriado barrio de CorpArtes, Tacla expone las sombras de la historia política del siglo XX y XXI. Gran parte de su pintura se puede definir por un juego entre lo visible y lo invisible. O, mejor dicho, entre lo que la luz deja ver y lo que las sombras ocultan (barroco sin duda). Los acontecimientos del país se entremezclan con el pulso creativo de la biografía autoral. Su primera etapa es sádica, violenta y dolorosa. La pintura figura cuerpos en contorsión, naufragando en poses de dolor y sufrimiento a la manera de Goya, Dix o Bacon (los sobrevivientes de «La balsa de la Medusa», de Géricault).

Le sigue una etapa más analítica donde disecciona el sitio como si se tratara de una escena del crimen recreándolo con ojo detectivesco (algo compartido con el Dittborn de las primeras aeropostales).

La pintura que le quita el sueño en la actualidad se basa en una representación a gran escala de las arquitecturas demacradas por la guerra. Los alaridos a los que nos tiene acostumbrado el fotoperiodismo o el documental son silenciados para levantar una escenografía de la derrota.

En esto, siguiendo el pensamiento de Susan Sontag, Tacla es más Callot que Goya. Es decir, más preocupado por el efecto de conjunto que por el golpe feroz a la mirada. El espectador navega por las salas del CA660 con mirada atónita. Cautivado por el dramatismo de los hechos políticos, sucumbe a un placer visual propio de las evanescencias, tramas y colores de un pintor dedicado más a lo líquido y vaporoso que a lo sólido y establecido. Por lo mismo, la sala de mayor tensión presenta el ímpetu creativo en todos sus soportes (cuadernos, recortes de prensa, anotaciones variadas, collage) que lucha con la desaparición del fuego que todo lo consume. La visión de Tacla es una, tanto de lo que queda en la tierra luego de la catástrofe como de la humanidad que sobrevive para, eternamente y sin cansancio, llevar a imágenes lo que no se puede olvidar. Antes que efectista, a la manera de un Jaar que habita en el canon del arte internacional, Tacla es un pintor a la vez reflexivo, local y clásico. Las ciudades hechas añicos conviven con las industrias bélicas de antaño y las bibliotecas que almacenan el saber del mundo. Así, el silencio que emana de sus entornos contiene la energía pulsional de la venganza. El grito ahogado de Michael Corleone al ver perecer a su hija se apaga por el clasicismo de la escalera de Odessa. Es decir, una pintura de Jorge Tacla puede resumir un siglo de historia visual.

 

Comentarios

  • "Para comer bien en Inglaterra es recomendable desayunar tres veces", Francois Rabelais (1494 - 1553), humanista francés.
  • "Y Dios tomó un puñado de viento del sur, sopló Su aliento sobre él, y creó el caballo". Leyenda beduina.