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JOSEFINA FONTECILLA HUELLAS DE LUZ

16/05/18 — POR

En esta segunda exposición en la Galería Patricia Ready, luego de «Lirios II», en 2014, la artista chilena abandona los temas autobiográficos para centrarse en lo estrictamente pictórico y material: «Efectos de luz», que podrá ser visitada hasta el 01 de junio, compuesta por seis obras que recrean, a través de una técnica única, cuadros de creadores como Caravaggio y Rembrandt que marcaron la historia del arte a través de su uso de la luz y la sombra.

Por Evelyn Erlij

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«Aurora» Lino expuesto al sol. 2.8 x 7.00 mt

El artista estadounidense James Turrell (1943), conocido como “el arquitecto de la luz”, dijo alguna vez que ésta no es sólo un haz luminoso que revela algo, sino que ella misma es la revelación, es el misterio a descubrir, es la manifestación inmaterial que hay que comprender para luego abocarse a lo material. También es la unión entre el mundo espiritual y físico: para el Budismo, el fin es alcanzar la “iluminación”; para el Cristianismo, en tanto, la conversión de Pablo ocurre cuando un resplandor del cielo cae sobre él y lo enceguece.

Capturar esa fuerza casi sobrenatural ha sido una obsesión de muchos pintores, y antes del siglo XIX, cuando se inventó la pintura en tubo y los impresionistas pudieron salir a ver el mundo exterior bajo los rayos del sol, artistas como Caravaggio aprovecharon la oscuridad de los interiores para jugar con luces y sombras y crear escenas tan dramáticas como misteriosas.

La luz esculpe la realidad, deja al descubierto cosas que antes no se veían, pero también habla de una ausencia, hace presente, paradojalmente, lo que es invisible a los ojos: Dios, la sabiduría, el conocimiento, el tiempo.

Josefina Fontecilla (1962) comenzó a pensar en ello hace varios años, cuando en una casa de campo familiar fueron descolgados de la pared cuadros que no habían sido movidos por décadas. Lo que apareció detrás fue la huella del paso del tiempo: los muros se habían decolorado por efecto de la luz, pero el espacio oculto detrás de los marcos permanecía intacto y conservaba el color original. Era como si el reloj se hubiese detenido, como si la luz fuera un refugio del tiempo, y lo que empezó como una reflexión a partir de una experiencia autobiográfica –que dio pie a varias exposiciones, entre ellas, «Lirios II», expuesta en la Galería Patricia Ready en 2014–, se convirtió en la búsqueda de una técnica capaz de expresar ese fenómeno. «Efectos de luz», muestra que estará en ese mismo espacio hasta el 01 de junio, es el resultado de ese proceso.

“El tema del tiempo siempre ha atravesado mi trabajo. Al principio me obsesionaba el cómo atrapar ese minuto que nunca vuelve, que está ahí, dejado en una materialidad, como en el caso de los cuadros descolgados, lo que me hizo pensar en cómo retener ese momento y representarlo a través de la visualidad. Así empecé: era trabajar con luz, con el sol, hablar del desteñimiento, del paso del tiempo usando género, fotografía e instalaciones”, explica la artista, formada en la Universidad de Chile, ex alumna del taller de color de Eugenio Dittborn y académica de la Universidad Diego Portales.

Durante esos años, entre otras cosas, experimentó formas de decolorar géneros a partir de la luz solar, para lo cual estiró telas negras al aire libre y luego colocó sobre ellas plantillas de trupán con figuras diversas. El sol va destiñendo la superficie de género que queda expuesta, mientras que las partes ocultas por la plantilla conservan su tono oscuro, y así, gracias al efecto de la luz del sol, comienzan a aparecer formas y personajes a partir de los contrastes de colores. Es la técnica que Fontecilla utilizó cuando la invitaron a participar con una obra en la exposición «Caravaggio en Chile. Luz del barroco», realizada en 2017 en el Museo de Bellas Artes, y en la que, utilizando este sistema, replicó «La conversión de Pablo» (1600-01), del artista italiano. El resultado fue un lino gris en el que se adivinan las siluetas simplificadas de los personajes de la obra original a partir de tonos más o menos decolorados, tal como si se hubiera digitalizado la imagen y se hubiese llevado el contraste al máximo.

DE LO BIOGRÁFICO A LO TÉCNICO

En el catálogo de esa exposición, la curadora Sandra Accatino escribió sobre Fontecilla que su forma de pintar era una manera de “extremar aquello que se dice de Caravaggio, de Rembrandt, de De La Tour: que son pintores de la luz, que pintan la luz”. De aquí que para la muestra «Efectos de luz» haya elegido representar con su técnica de plantillas seis cuadros de algunos de esos grandes maestros del claroscuro: «La Anunciación» (1425), de Fra Angélico; «Juan Bautista» y «La conversión de Pablo» (1600-02), de Caravaggio; «La aurora» (1614), de Guido Reni; «La coronación de la Virgen» (1636), de Velázquez; y «La Ronda nocturna» (1642), de Rembrandt; la mayoría de ellas pinturas de motivos religiosos, cuyos juegos dramáticos de luces y sombras resaltan el carácter sagrado, milagroso o místico que tiene la luz a ojos del ser humano, o el efecto teatral y misterioso que imprime ésta en las imágenes.

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«La Ronda Nocturna». Lino expuesto al sol. 4.37 x 3.63 mt.

El interés por cambiar el tema central de su trabajo nació luego de la muestra de 2014 en la Galería Patricia Ready, un punto de inflexión que la llevó a abandonar el foco que había puesto en lo autobiográfico y en su historia familiar para volcarse, según cuenta, a temas propios de la historia del arte, como el uso del claroscuro. En sus propias palabras: “Fue un cambio bastante radical, ya que de todo lo que había hecho antes me quedé sólo con la técnica, la que logré hacer evolucionar. Me apropié de ella, pero eso no significa que sea el final, porque me falta mucho por explorar. Son muchos años de prueba, de trabajar con el sol. Es exponerse a que las cosas puedan o no resultar. Hay mucho de azar, y eso es un cambio grande en mi forma de representar pictóricamente”, afirma.

Y continúa: “En esta serie de cuadros, que aluden a los artistas que han tratado de manera firme el tema de la luz en la pintura, lo central es esta técnica, es cómo represento con ella estos grandes cuadros de la historia del arte”. Para ello, Fontecilla experimentó con los distintos grados de decoloración que podía lograr con las telas, dependiendo de cuánto tiempo las dejaba al sol, un proceso que le permitió explorar los distintos tonos que nacen en el paso de la luz a la sombra. “Lo que más me gusta de esta exposición es que es una visualidad distinta a la que venía trabajando”, explica la creadora, quien montará la exposición en las dos salas de la Galería Patricia Ready e instalará su obra «La aurora» en el techo, tal como está en el Palacio Pallavicini Rospigliosi de Roma.

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Parte del trabajo, dice, fue viajar a Italia y España para visitar los museos, iglesias y edificios donde las pinturas originales están expuestas, con el fin de observarlas durante horas y ver de cerca el efecto visual del claroscuro. “Cuando volví, me propuse trabajar y hacer varias pruebas, porque tenía que experimentar mucho con los linos para saber qué tipo de tela se decolora en cuánto tiempo. Fue un año de sólo probar la materialidad, para luego plasmar el resultado en estas pinturas”.

Las consecuencias de ese proceso fueron obras que, a través de los trazos que deja la luz o su carencia, remiten a cuadros ausentes, a pinturas que están a miles de kilómetros de Chile y que fueron creadas hace varios siglos, pero que, a pesar del tiempo y la distancia que nos separan de ellas, reviven por gracia y efecto de la luz que plasma en sus telas Josefina Fontecilla, una luz por la que, también, sus creadores dejaron una huella imborrable en la historia del arte.

Comentarios

  • “¡La sopa es a la niñez lo que el comunismo a la democracia!”, Mafalda, personaje de Quino.
  • "La perfección mata, la sabiduría comete un error cada día", Anónimo.