LA ESCULTURA EXPANDIDA QUE SE TOMÓ MÜNSTER

19/12/17 — POR

Cada diez años, esta ciudad alemana acoge una muestra de obras específicas en espacio público que cambia su fisonomía, y que se convierte en el evento que cuestiona los límites de la escultura a nivel internacional. La de esta década ha expandido las 3D a fronteras insospechadas.

Por Juan José Santos M.

Desde Alemania

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… Y así comenzó todo: con un paseo por varias esculturas que se encuentran en el cinturón verde alrededor del casco antiguo. RESSEAMT MÜNSTER / MÜNSTERVIEW

 

Diseminadas en parques, iglesias, discotecas, huertos comunitarios o polígonos industriales, obras comisionadas de artistas como Pierre Huyghe, Jeremy Deller, Hito Steyerl, Gregor Schneider o Thomas Schütte invadieron el día a día de unos habitantes que, tras cinco ediciones del Skulptur Projekte, ya están acostumbrados a la intrusión creativa. Pero para quien no lo estuviera, propuestas como la de Michael Smith, que consistió en tatuar a quien quiera un diseño creado ad hoc para la ocasión por algún artista participante en la exposición; la de Cosima von Bonin/Tom Burr, un enorme camión frente a un museo, con una caja de transporte de obras de arte entreabierta; la de Cerith Wyn Evans, un sistema refrigerante que situó en el campanario de una iglesia, modificando por efecto del frío el sonido de la llamada a misa; o el de Ayse Erkmen, un puente debajo del agua que permite a los espectadores cruzar un canal andando, vivió una experiencia lejos de estar dentro de lo ordinario.

LA EXTRAÑEZA DE LO COTIDIANO

De hecho, si de alguna manera existió en la clausurada Skulptur Projekte 2017 un hilo narrativo o conductor, es decir, un guión curatorial en esta experiencia, sería la de establecer sutiles e indirectos atentados contra lo cotidiano, lo doméstico, o lo rutinario. La obra más elocuente en este sentido fue la de Gregor Schneider, a la que se accedía de uno en uno, y tras una espera media de tres horas. Una vez dentro (porque hay que entrar) de la propuesta de Schneider, el visitante se encontraba en una pieza de una casa, con una pantalla que reproducía la misma habitación en la que se encontraba. La sensación de suspense era aguda. En la pantalla, al cabo de unos minutos, vería a una persona aparecer, mirar extrañada el espacio, e irse. Era otro espectador confuso. Pasarían a otra puerta y nos encontraríamos de nuevo en la misma sala. Pero si agudizó los sentidos, reconoció ciertos detalles: la habitación no era exactamente la misma. La desasosegante invitación de Schneider era un juego terrorífico que provocó disturbios en nuestra percepción de la realidad.

DIÁLOGO CON LA LOCALIDAD

El leit motiv de este evento es indagar en qué dirección avanza la escultura en el espacio público. El hecho de que varias obras perdieran la tridimensionalidad y la solidez a favor de los códigos QR, las pantallas, materiales precarios e incluso reuniones semanales o audio, ofreció una respuesta inequívoca: la escultura se expande para perder su presencia matérica. Sin duda, este trayecto no es nuevo: de hecho, una de las obras que es registrada en el archivo del evento, que se puso a disposición en la edición de 2017, era la caravana de Michael Asher, que ha estado presente en todas las ediciones previas. La situación del vehículo se repetía en cada ocasión, generando un diálogo con la localidad y con los cambios que ha vivido durante las décadas. Una experiencia que no podrá volver a verse, al menos no bajo el mandato de Asher, quien falleció en 2012.

EL CASO MOORE

Hay una escultura, frente al museo de arte y sede oficial de este evento, que es ya el icono de la ciudad. Es un Henry Moore. Quizás una forma de resarcirse con el artista, quien llevó a Münster en 1976 otra escultura para que fuera instalada en el parque, y que fue rechazada por las autoridades. El director del museo decidió hacer una gran muestra conciliadora, organizada por el joven Kasper König, para resarcir a los artistas con obras escultóricas dentro y fuera del edificio. La obra de Moore (instalada en el exterior del museo) fue respetada por las autoridades, a pesar de las reticencias de una población local entonces poco favorable a aventuras posmodernas. En el Skulptur Projekte 2017, Cosima von Bonin/ Tom Burr han ubicado ese camión que porta una caja de transporte de obras de arte frente al Moore, amenazando con llevarse la obra y dar por cerrado el problema. Todo es un juego conceptual, aunque no fuera necesaria la provocación: hoy, cincuenta años después de la puesta en marcha de esta muestra, los ciudadanos de Münster aprecian y hablan con orgullo de esta convocatoria anual de artistas, aunque algunos no sean del todo bien entendidos.

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Otra atracción fue City Harbor 1, donde un puente debajo del agua permite a los espectadores cruzar un canal andando. LA DE PRENSA MÜNSTER / MÜNSTERVER

BAJA/ALTA CULTURA

Una de las obras que habla (o canta) directamente al local es «Bye Bye Deutschland! Eine Lebensmelodie», de Barbara Wagner y Benjamin de Burca. Situado en una discoteca, este trabajo es un audiovisual que narra una historia musical: una parodia de una particular producción alemana denominada «Schalger», tan kitsch como rítmica. Varios cantantes imitan a las estrellas de esta corriente pop que habla, desde la estética de la “baja cultura”, de un nuevo futuro, un nuevo renacer alejado del atroz pasado alemán. Que esta obra se reproduzca en un club nocturno ahonda en esa brecha entre la alta y la baja cultura, que se dan de la mano con la crítica solapada acerca de la forma de afrontar los traumas históricos por los locales. Münster, bombardeada en la Segunda Guerra Mundial, se rehízo imitando perfectamente la fisonomía de los edificios caídos. Como si nada hubiera ocurrido.

ARTE COMO ECOSISTEMA

Partir de la historia local, centrándose en su re-creación tras la guerra, es algo que también consiguió la creación más comentada y más impactante de la muestra: la conversión, de parte de Pierre Huyghe, de una antigua pista de patinaje sobre hielo en un ecosistema a tamaño natural, con abejas, moluscos en acuarios, e intervención de la luz, la atmósfera y la lluvia. Huyghe transforma el espacio en una obra que se centra en la modificación, la reconstrucción y la recreación de la naturaleza por medio de artificios. Una traslación a gran escala de un parque infantil de tierra que desafía nuestra comprensión del arte contemporáneo, más allá de subvertir las reglas de la escultura, algo que logra junto con el resto de piezas del Skulptur Projekte. Habrá que esperar otros diez años para saber si la dirección del arte tridimensional continúa buscando sus límites, o si con Huyghe, se acabó la búsqueda de un más allá.

Comentarios

  • "Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco". Mark Twain (1835 - 1910)
  • “Perdona siempre a tus enemigos; nada les molesta tanto”, Oscar Wilde (1854 - 1900).