LA HUELLA DE OSKI

29/01/18 — POR

Oscar Conti, mítico humorista gráfico argentino, marcó presencia en la industria editorial chilena. La reedición de «Vera Historia del Deporte», libro que publicó acá en 1973, recuerda su legado de pluma, tinta y sacada de lengua al que pone las reglas.

Por Rafael Valle M.

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Oski estaba siempre en movimiento y viajó al Chile de Salvador Allende para seguir de cerca el proceso socio-político. Testimonio de ese paso que se alargó es «Vera Historia del Deporte», que Ediciones Universitarias de Valparaíso publicó en 1973.

Ahí está el argentino Oscar Conti, Oski (1914- 1979), dando clase en su estilo y a lo largo de 180 páginas: la tinta negra sobre el fondo blanco, los personajes ondulantes en paisajes llenos de detalles, la mirada cómica de lo que podría ser serio y el eterno sello didáctico. Los nombres de técnicas de boxeo aparecen entre brutales puñetazos, y el despliegue anatómico desmesurado explica una carrera de vallas. Está la acepción de diccionario de “deporte” y también la descripción de sus estilos y reglas, y ese dibujo barroco que observa y sólo ironiza, porque el autor tenía su corazón a la izquierda pero no hábitos demasiado discursivos.

«Vera Historia del Deporte» es un tesoro gráfico recuperado en la inminente reedición de Grafito Ediciones, con fecha para marzo de 2018. También es una oportunidad para redimensionar a su autor, uno de los humoristas gráficos más reverenciados e influyentes de su país. “Hay una fascinación personal con Oski. Me parece increíble ese mundo interno que proyecta en sus dibujos, que están llenos de humor pero que también dialogan mucho con los textos. Es un ilustrador muy inteligente, muy letrado”, dice Claudio Aguilera, editor del volumen. Este libro está en el lado menos explorado de su bibliografía. “Empecé a investigar y supe que Oski había trabajado en Chile y me di cuenta que era casi su segunda patria”, señala Aguilera. El artista colaboró en publicaciones locales desde los años 40 a 1973: las revistas picarescas «Pobre Diablo» y «El Pingüino», los periódicos «Las Últimas Noticias» y «La Segunda», y las revistas «Cabro Chico» y «Onda» –de la editora estatal Quimantú-, entre otras. “Lo interesante es que con su trayectoria en Chile, uno puede rastrear también los distintos momentos de desarrollo de la historieta chilena. Además, expuso sus pinturas en la Universidad de Chile; fue una persona muy inquieta y vinculada al arte y la cultura. También hizo diseño teatral acá, en los años 40. E incluso una animación en los 70, que habla de la concertación de los bancos y de cómo el capitalismo se apodera del dinero de los pobres”.

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A SU PINTA

Artista transhumante, trabajó y vivió también en Italia, Francia y España. Oski hizo escuela allá y acá. No es difícil ver su huella en Quino, Caloi o el primer Fontanarrosa, todos compatriotas. “En Chile, Fernando Krahn lo reconoce como una de las personas que lo influyó. José Palomo está marcado por la amistad y la obra de Oski. Me parece que en Hervi también hay mucho de Oski y en otros autores más jóvenes, como Leo Ríos, Felipe Muhr, Marcelo Escobar”, opina el hombre de Grafito Ediciones.

Oski estaba siempre en movimiento. Contra los límites geográficos y estéticos. “Se cuenta que tuvo desavenencias con la gente que dirigía «Cabro Chico» porque hacía personajitos en las portadas y pintaba como él quería: personajes verdes, cielos amarillos, pasto azul. Tenía una imaginación muy propia y eso no le habría gustado a los que dirigían «Cabro Chico», que esperaban que fuera más realista en sus dibujos. Por eso se habría marchado de la revista”. Ahí está el otro sello autoral: no aceptar reglas, cuestionar siempre el dogma.

Aguilera: “Por eso está también su mirada latinoamericana, donde se burla del conquistador, de las dictaduras, de lo normado. Finalmente, toda su obra como ilustrador es un comentario a los textos canónicos, que van desde el Kamasutra hasta la Biblia, pasando por las crónicas de los descubridores hasta las reglas del deporte y del «Manual de Carreño». Oski se burla de todo eso”.

Comentarios

  • "La duda es el origen de la sabiduría", Rene Descartes (1596- 1650), filósofo francés.
  • “Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me habría dicho que un caballo más rápido”, Henry Ford (1863 - 1947).