LA MODA SIGUE A LA MODA

17/06/18 — POR

Al menos es lo que afirma el cine, gran vitrina para la creatividad de las agujas.

Por Vera-Meiggs

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La moda es lo que pasa de moda, decía Salvador Dalí. El cine, que todo lo conserva para el futuro, nos ha enseñado que alrededor de las costuras hay muchos hilos de amores frustrados, puntadas de torsiones anímicas y botones concedidos a lo transitorio. Bajo las apariencias de la ropa se esconden cuerpos dolidos, almas en pena y a veces temas mayores. No es simplemente vestirse como los demás y según su género. Hay un sedimento cultural que determina el gusto colectivo, que va de la mano con la identidad personal. Y eso no es una improvisación hecha por un solo individuo, es el producto de un cruce exitoso entre la plástica, la ideología, los materiales y el clima, como afirmaba la gran Franca Sozzani, especialista en el tema.

A continuación, una selección de películas que merodean por los talleres de costuras.

El reciente estreno de «El hilo fantasma» (2017), de Paul Thomas Anderson, ha traído de vuelta al mítico Pygmalion, ese escultor que se enamora de su propia obra y que está explícitamente a la base de «My fair lady» y de «Funny Face» también. Lo mitológico no se agota en una sola versión, especialmente en el cine, que mucho sabe de materiales reciclados y préstamos infinitos.

Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) es un refinado creador de vestidos, solterón, maniático, genial a veces y egoísta siempre. Su hermana Cyril (Lesley Manville) le ordena el mundo y le despeja incluso el panorama sentimental para evitarle distracciones inútiles. Obviamente, caerá redondo en su propia trampa ante la interesante Alma (Vicky Krieps), espigada mujer de humilde condición, pero de una sólida personalidad y dotada de la figura perfecta para lucir los vestidos de Woodcock. El argumento es lo de menos en esta sutil, elegante e inteligente película, la que en todo momento lleva una procesión interna de tensiones y deseos ocultos de posesión. Un reparto perfecto y unos tiempos dilatados que permiten disfrutar de la reconstrucción de época y de ambientes de rica visualidad. Un festín para los sentidos y el intelecto. Acaba de ganar el Oscar al mejor vestuario. Merecía varios más.

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«El hilo fantasma» (2017), de Paul Thomas Anderson

 

«Prêt-à-porter», de Robert Altman (1994)

Debe contener la última gran concentración de estrellas del siglo XX (Lauren Bacall, Marcello Mastroianni, Sophia Loren, Harry Belafonte, Kim Basinger, Anouk Aimée, Rupert Everett, Julia Roberts, Tim Robbins, Forest Whitaker, etc). Todos ellos se reúnen para la temporada de desfiles de alta costura en París y todos lucharán por conseguir los mejores resultados para sus propios intereses. Con una buena base documental (incluyendo famosos diseñadores y modelos representándose a sí mismos), la película se hace atractiva por todo lo que nos revela de ese mundo glamoroso y exclusivo, en el que las apariencias son lo primero y también lo segundo. En medio del abigarrado conjunto de personajes que se cruzan constantemente destacan Mastroianni y la Loren (vestida como una diosa) en su última actuación juntos y que citan a sus personajes de «Los girasoles de Rusia» (Vittorio de Sica, 1970), dándoles la oportunidad de reencontrarse a avivar las cenizas de un amor ya ido. Incluso se repiten en la escena famosa del striptease de «Ayer, hoy y mañana» (De Sica, 1963), pero con treinta años más. El resto puede ser un vodevil de enredos no muy graciosos, pero envueltos en “trapitos” de Dior, Chanel, Valentino, Ferré, Saint-Laurent y varios más.

«El diablo viste a la moda», de David Frankel (2006)

Nada de cinematográficamente descollante tiene, pero nuevamente una cruza entre «El Patito Feo» y «Cenicienta», con bruja y hada madrina incluidas, surte un efecto mágico en los espectadores. Hay que reconocer que el reparto pone lo suyo también para alcanzar un éxito que ya anuncia su segundo capítulo. Meryl Streep es puro veneno y Anne Hathaway es una buena chica poco consciente de sus posibilidades, hasta que el “Hado” Stanley Tucci la viste para el baile. El punto culminante nuevamente es París, donde Valentino aparece haciendo de sí mismo y el ambiente de los desfiles de estación está mostrado como uno espera que sea.

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Coco Chanel (2009)

Debe ser la mujer más influyente en la moda del siglo XX. fue un personaje extraordinario, contradictorio, políticamente incorrecto y de una personalidad tan seductora que arrastró tras de sí a algunas de las mayores personalidades artísticas y políticas de su época. Es raro que el cine no le haya dedicado más que un par de filmes. Interesante y bien documentada y mejor ambientada es «Coco antes de Chanel» (2009), de Anne Fontaine, que narra con buena caligrafía los esforzados inicios de la creadora, sus promiscuos amores y sus modernas intuiciones. Su estilo radical y su refinamiento extremo quedan en segundo plano, pero la escena culminante en que sus modelos bajan por una escalera rodeada de espejos deslumbra a cualquiera. Lo mejor corre por cuenta de la habitualmente encantadora Audrey Tautou, que aquí ensaya mayores complejidades anímicas y un espesor emocional que se suman a un asombroso parecido físico.

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«Funny Face» (1957), de Stanley Donen

No todas las películas deben ser obras maestras de gravedad y trascendencia, de lo contrario lo serio sería tomado como síntoma de una verdad única y de ahí al fanatismo hay un corto paso. Stanley Donen (1924) no vino a contribuir al lado oscuro de las cosas y habría que agradecérselo más a menudo. Su «Funny Face» (1957) continúa chispeante en su sincera ingenuidad y lozana en su elegancia inimitable. Fred Astaire (1899-1987), cercano a los sesenta y en su último rol bailado, es un fotógrafo que transforma a una intelectual y desaliñada vendedora de libros en un ícono de la moda, la lleva a París y se enamora de ella, obviamente porque es la maravillosa Audrey Hepburn, pocas veces más esplendorosa que aquí y con el añadido que canta y baila como lo sabía hacer tan bien. Estupendo el número en que se entrega a improvisar una danza moderna ante un público bohemio, como también lo es el momento en que baja por las escaleras del Louvre imitando en rojo la Victoria de Samotracia. Richard Avedon (1923-2004), célebre fotógrafo, hizo las fotos que en la película toma Astaire y contribuyó a la imagen icónica de la Hepburn. Los vestidos de Givenchy y la música de George Gershwin terminaron por enmarcar la magia de esta Cenicienta de la moda. Completamente recomendable para días grises, melancolías tenaces y depresiones varias.

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Michelangelo Antonioni

Ya en «Crónica de un amor» (1950), Michelangelo Antonioni debutaba concediéndole a la moda un importante rango de significados a su personaje protagónico, interpretado por la bella Lucía Bosé. Éste, el primero de muchos retratos femeninos debidos a Antonioni, anuncia la importancia que tiene la visualidad social en el imaginario del gran cineasta. En «Las amigas» (1955), el mundo de la moda es central para este conjunto de mujeres enriquecidas por el reciente desarrollo industrial. Clelia, la protagonista de humildes orígenes, vuelve a Turín para hacerse cargo de un exclusivo atelier de modas y conocer de paso a un grupo de amigas unidas por el intento de suicidio de una de ellas. La secuencia del desfile de vestidos en medio de la crisis sentimental de las amigas es de los momentos señeros del primer Antonioni. Pero sin duda su culminación está en «Blow-up» (1967), que puede ser la cumbre del cine sobre este tema, aunque no sea ése el de la película. Enigmática historia de un fotógrafo de modas muy exitoso, pero que se enreda en una aventura inconclusa al intentar captar los escarceos amorosos de una pareja en un parque. Al final, el concepto de realidad de la imagen será puesto en duda. Basado en un cuento de Julio Cortázar (en el que Antonioni se interesó por inspirarse en el fotógrafo chileno Sergio Larraín, al que admiraba mucho), fue el más clamoroso éxito de la carrera del gran cineasta italiano.

2 DOCUMENTALES

«Iris», (2014), de Albert Maysles, sobre Iris Apfel, la empresaria, diseñadora de interiores e ícono de la moda estadounidense, una de esas estilosas mujeres extravagantes (cercana a cumplir un siglo), que necesitan la escenografía neoyorquina para poder ser y estar a plenitud.

«Franca: caos & creación» (2016), de Francesco Carrozzini, sobre la genial y controvertida Franca Sozzani, editora de «Vogue Italia», cuyo único hijo logra hacerle un retrato íntimo y relacionarlo con algunos de los más famosos números de la revista que ella supo llevar a alturas únicas. (Ambos disponibles en Netflix).

Comentarios

  • “No puedes esperar que los dos extremos de una caña de azúcar sean dulces”, Proverbio.
  • “La felicidad anida más en la nobleza de un bosque que en el lujo sin verde”, Carlos Thays (1849 - 1934), paisajista argentino.