La otra (y verdadera) revolución del arte

14/06/17 — POR
Basta poner María Acaso en Google para encontrarse con decenas de artículos que hablan de esta líder de la llamada Revolución Educativa. A ello se suman sus charlas TED, un blog con cientos de visitas, y una apretada agenda de seminarios en los que demuestra la obsolescencia del sistema educativo. A Chile vino en el marco de la Semana de la Educación Artística, junto al consultor Jordi Ferreiro. Ambos plantearon la necesidad de un cambio de paradigma, así como lo fundamental del arte como base para el aprendizaje: “En este siglo lo importante no es el QUÉ (los contenidos) sino el CÓMO (las metodologías)”.

Donde va, María Acaso declara que el modelo de educación está obsoleto; que la idea de la educación industrial, en que los niños son pensados como “peones de fábricas”, ya no sirve. La única certeza es, a su juicio, que no hay certezas, por ende, se requiere con urgencia cambiar las metodologías de enseñanza. Y como lo hace en su libro «#rEDUvolution», continúa hablando de la necesidad de modificar la manera en que se organiza el aprendizaje para que éste realmente suceda. En este punto de su discurso empiezan a aparecer conceptos como “pedagogía sexy”, “profesor líquido, DJ y hacker”, “conferencias bailables”, “visitas performativas”, entre tantos otros que ha acuñado para hacer que el milagro suceda: niños aprendiendo mientras disfrutan sus clases. Esta profesora e investigadora española vino a Chile a despeinar nuestro sistema en el marco de la Semana de la Educación Artística, invitada por el Consejo de la Cultura y las Artes, ahí realizó talleres con profesores y dictó un seminario en la Universidad Católica, en el que comenzó aclarando que “la educación artística es cualquier persona pensando, antes que niños pintando. El concepto tradicional de educación artística se basa en el modelo que en los años 60 impuso Viktor Lowenfeld, pero que no encaja con las necesidades actuales. Hoy le das a un niño un trozo de barro y te pregunta ‘¿Y esto qué es? A mí que me den mi celular’ ”.

–Además, debes tratar de ganarle a la tecnología.

“No, a lo mejor lo que hay que hacer es trabajar con el celular. Que el móvil sea una herramienta más de la educación artística”.

La revolución de María se inició en la Universidad Complutense de Madrid, pero se fue enriqueciendo en la experiencia: “Vas a un lado y a otro, y en todas partes las prácticas son las mismas, en las visitas guiadas a los museos la gente se aburre, igual que en la escuela. No hay un aprendizaje real”. En su ruta se encontró con Jordi Ferreiro, actor y consultor, quien tenía un diagnóstico similar al suyo, pero en relación a los museos.

Jordi: “Estamos repensando los formatos de visita a los museos, que vienen heredados de principios de siglo. Si los adolescentes y los niños están todo el día jugando Pokémon Go no puedes ofrecerles una visita guiada de una hora en la que no participen ni hablen. Hay que repensar esas estrategias y no sólo tecnológicamente”.

-Su diagnóstico tiene que ver con una valorización de la educación artística. En ese contexto, ¿qué aportará el arte en el desarrollo de esos niños?

María: “Esto tiene una explicación científica que viene de la neuroeducación, que dice que todos los procesos de aprendizaje están vinculados con lo emocional, con el pensamiento divergente, con la experiencia estética, con el trabajo colaborativo y con la creatividad, y justamente eso es lo que aporta el arte y que no tienen el resto de las disciplinas educativas. Por eso, el arte no puede ser sólo un contenido, sino que debe ser una metodología para trabajar otros contenidos. Por ejemplo, se podría realizar una clase de historia en un museo de historia a través de una visita performativa. O hacer una instalación, un coro, o una poesía. Cualquiera de esos formatos artísticos que están vinculados con la emoción funcionan mucho mejor que los formatos tradicionales, o que EL formato tradicional: la clase magistral”.

–¿Qué características de las disciplinas artísticas las hacen tan necesarias y tan flexibles como para ser aplicadas a cualquier otra asignatura?

Jordi: “La práctica artística tiene una serie de contingentes que son esenciales y que van desde la sorpresa al extrañamiento. El poder incluir una serie de saberes que no son los tradicionales, sino que están en los márgenes, hacen de la educación artística un valor súper importante para la educación, son estos saberes un tanto invisibles los que les van a enseñar a los niños a enfrentar su futuro y les van a permitir superar las limitaciones con que se van a encontrar”.

María: “Los discursos pedagógicos son más bien descriptivos, en cambio los artísticos son narrativos y es ahí donde se concentra la emoción. Imagínate que tienes que aprender la Segunda Guerra Mundial y va un profesor y te da una lata; qué pasaría si en cambio vas a ver «Star Wars», que está llena de narratividad, de sorpresas y expectativas. Es lo que hace que apasione. Son procesos que el entretenimiento toma del arte. Y nosotros también queremos tomarlos, pero para educar”.

–Es decir, el arte les da herramientas.

María: “Son herramientas para los profesores, pero también para los alumnos. Pensar de una manera creativa les va a ayudar a enfrentar todo tipo de situaciones”.

Una de las actividades de María y Jordi en Chile fueron los talleres que realizaron en el Centro Nacional de Arte Contemporáneo Cerrillos, en el que desarrollaron un piloto donde le preguntan al edificio cómo hacer de este espacio un Museo. Un proyecto pionero, ya que –según ambos– esta es la primera vez que se desarrolla un proyecto artístico que es al mismo tiempo educativo y curatorial.

Para Ernesto Ottone, Ministro de Cultura, “la propuesta metodológica desarrollada por María Acaso y Jordi Ferreiro nos permite tener la oportunidad de indagar en estrategias para integrar la educación artística de manera transversal en nuestras instituciones culturales. Queremos que ‘Educar a la institución’ sea una manera de entender que las artes son un elemento medular en toda iniciativa comprendida desde nuestras instituciones”.

Luego de estos talleres es probable que más de algún espacio incorpore las visitas preformativas, tal como se realizan en el MACBA de Barcelona y pronto en el Museo del Oro de Bogotá, al que acaban de invitar a María y a Jordi. Éstas operan como un primer acercamiento al arte contemporáneo que utiliza la performance como hilo conductor.

Jordi señala: “No se trata sólo de ver obras expuestas, sino de vivir la experiencia del museo de una manera más lúdica y menos pasiva”. En el MACBA, donde son un éxito, la visita consta de un recorrido no lineal a lo largo del cual se llevan a cabo pequeñas microacciones para dialogar y activar otros discursos frente a la obra de arte: “De la mano de los artistas, exploramos la performance como lenguaje artístico agitador capaz de transformar al espectador pasivo en sujeto activo”, explica Jordi.

Concebir de esta manera las visitas dice relación con la mirada que ambos tienen de la Educación Artística, y que dio origen al libro «Art Thinking», que María lanza en septiembre y que establece una serie de puntos para desarrollar la educación artística post internet.

María afirma: “Tiene que ver con las características del mundo hoy. Antes de internet se podía hablar de una educación artística más centrada en el objeto, más relacionada con la creatividad y las tareas manuales. Hoy, en cambio, es fundamental enseñarles a analizar imágenes”.

–Se deja de centrar en el hacer y se focaliza en el espectador.

María: “Pero también en el productor. Piensa cuántas imágenes producimos al día y subimos a Instagram y Facebook, ya no somos espectadores somos prosumidores, es decir, productores y consumidores a la vez. Más aún los jóvenes, ellos lo son por naturaleza.

En esta realidad, la educación artística debería enseñarles a analizar imágenes, que sea un hábito que les permita ver, por ejemplo, una publicidad en un autobús y ser capaces de decir ‘es machista, la mujer está cosificada’. O si está viendo su serie favorita, fijarse en que ‘esta serie está hecha en Estados Unidos, pero no hay actores negros’. Analizar imágenes debería ser como cepillarse los dientes. Si no eres capaz de hacer un análisis crítico, ellas comenzarán a pensar por ti, pero si lo haces puedes desautorizar lo que ves y empezar a ser libre”.

–Es decir, la educación artística entrega herramientas para enfrentar, pensar, el mundo de otra manera.

María: “Efectivamente, es fundamental para pensar de una manera contemporánea, en un momento en que la prensa, las redes sociales y la telefonía móvil han cambiado por completo el concepto de imagen. Lo mismo que el concepto de belleza. Se cree que la educación artística debe producir cosas bonitas, pero ¿un collar de fideos lo es? ¡No! Pensar que el arte contemporáneo puede ser hermoso cuando habla de conocimiento crítico es algo que también hay que poner en discusión. Son muchos conceptos políticos que tienen que ver con empoderarse como ciudadano”.

-Por todo eso, la educación artística debería estar en la base de la educación.

María: “Debería ser una disciplina para trabajar cualquier otra disciplina, por qué no enseñar matemática y química a través del arte. Hoy, por ejemplo, educación física es prácticamente un entrenamiento, por qué mejor no hacer danza o performances y usar el cuerpo de manera más holística y también más espiritual”.

Jordi: “También es un estatement político. A la política no le interesa empoderar a los alumnos, por ende, es más fácil que la educación artística siga siendo hacer manualidades”.

María: “En España, hace unos años, el gobierno del PP eliminó la educación artística de la educación primaria, lo que es un descalabro, sobre todo si piensas que a futuro a las personas se les va a exigir ser innovadoras, creativas y tener destrezas en comunicación visual. Además, si eliminas las artes en la educación preescolar, es imposible enseñar a niños que aún no saben leer ni escribir. Eliminar la educación artística es una cuestión política que busca convertir a las personas en borregos. Por suerte hay muchos profesores que han desarrollado una antiobediencia a esa ley y siguen usando las artes para educar”.

-¿No sienten que están dando una lucha quijostesca?

María: “No, porque los robots están viniendo. Se sabe que muchos empleos están desapareciendo producto de la automatización y que las personas van a desarrollar los trabajos que las máquinas no puedan hacer, pero para este tipo de trabajos son necesarias competencias como la creatividad, la emocionalidad, el pensamiento crítico, por lo tanto, debemos desarrollarlas y la mejor manera de hacerlo es a través de las artes. Va a tardar porque las escuelas y los museos son en general conservadores, pero van a llegar”.

Jordi: “Y porque los cambios están sucediendo mucho más rápido de lo que nunca imaginamos”.

Comentarios

  • “Si le hubiera preguntado a la gente qué quería, me habría dicho que un caballo más rápido”, Henry Ford (1863 - 1947).
  • "No creas todo lo que piensas", Byron Katie (1942), conferencista estadounidense.