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Mario Irarrázabal: Las Formas del hombre

03/09/17 — POR

Después de cuatro años, vuelve a abrir la sala de exposiciones del Parque de las Esculturas de Providencia. Un esfuerzo público-privado que le permite al maestro escultor llevar su trabajo a un espacio de alta circulación de visitantes y, de esta manera, como él mismo señala, “completar la obra de arte que de por sí es silenciosa”.

Por Paola Pino A.

Fotos: Chris Heyerdahl

 

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“¿Puedes creer que hace 47 años, en 1970, tuve mi primera muestra individual en el entonces Instituto Cultural de Providencia? ¿Y luego, en 1992, hice una de las exposiciones más importantes de mi carrera en el Parque de las Esculturas? Por esas cosas de la vida, mi obra ha estado ligada a este espacio al que hoy vuelvo”. Y Mario Irarrázabal (1940) lo hace en grande, reinaugurando con sus obras la sala de exposiciones de este Parque que por más de cuatro años estuvo cerrada. Como si fuera poco, y fiel a su vocación de llevar su trabajo al espacio público, además instala una obra monumental en el frontis de la Municipalidad y otra en la Fundación Cultural de la comuna.

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“Me gusta este lugar porque es masivo, ha venido mucha gente y eso me hace feliz. El otro día le encargué a la persona que está en la sala que le dijera a los visitantes que el autor quiere que se saquen fotos con las esculturas, porque eso los obliga a buscar ángulos de visión y así participan de las obras, y al hacerlo, las completan”, dice, y agrega que si bien es cierto que cuando las piezas están en el espacio público es más evidente la relación con los transeúntes, es seguro de que eso es algo que también se puede lograr con las es-culturas de mediano y pequeño formato. De ahí que sus obras siempre tengan títulos que operan como un puente entre el espectador y ellas.

En esta muestra hay una mezcla de trabajos antiguos y otros recientes, además de dibujos que dan cuenta del gran tema sobre el que ha girado su obra: el ser humano en sus dimensiones más profundas. “Trabajo con el hombre y su presente. Hubo un tiempo en que mi trabajo era más político y social, hoy es un poco diferente. Miro los edificios nuevos, y veo ver-daderos cubículos con gente inserta en ellos. Estas torres me hacen preguntarme por el sentido de la vida, por el hombre moderno. Hace un tiempo estoy trabajando en figuras menos obvias, más enigmáticas, de lectura un poco más compleja”. Sin embargo, su impronta se mantiene en el bronce, un material que identifica a este artista que es considerado uno de los maestros de la escultura en Chile.

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Irarrázabal sueña con transformar su carrera en legado, reuniendo todas sus obras en un museo abierto. Un espacio que en un principio iba a estar ubicado en el Parque San Borja de la comuna de Santiago, pero que luego de ser retiradas las prioridades municipales, actualmente se encuentra sin sede.

 

–¿Por qué cree que desde siempre le ha inte-resado tanto mostrar e instalar su trabajo en el espacio público?

 

“Quiero que suceda lo mismo que ha pasado con las manos que hice en Punta del Este, en Madrid y en el Desierto de Atacama. Todas ellas han pasado a significar algo. No quiero que mis obras estén en el espacio público sin que la gente las vea. Se trata de hacer con ellas un aporte poético, de generar un hito. El arte debe ser capaz de cambiar el paisaje. A mi edad ya trabajo más lento, pero las ideas y las ganas me sobran”.

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Recuperar un espacio

La reinauguración de la sala de exposiciones del Parque de las Esculturas es el resultado del trabajo conjunto de la Fundación Cultural de Providencia y del Banco BCI a través de un proyecto acogido a la Ley de Donaciones. Las razones que llevaron al Banco a involucrarse en este proceso tienen que ver –según Paola Alvano, gerente de comunicaciones y sostenibilidad de la entidad– con el rol que le cabe a los privados en la sociedad: “Debemos trabajar por mantener y conservar el patrimonio cultural, así como velar porque sea apreciado y accesible para todos. Como empresa tenemos el desafío de entender el aporte a la cultura como una oportunidad para contribuir a elevar el capital social del país y ser un apoyo en la creación de hábitos de consumo de cultura. Una sociedad es más sana cuando tiene acceso no sólo a cosas materiales, sino también a alimentar su alma a través del arte”.

Y si dejarla en condiciones fue el primer desafío, el segundo – según Manuel Ahumada, director ejecutivo de la Fundación– fue abrir la sala con una gran muestra para lo cual el nombre de Mario Irarrázabal surgió de manera espontánea. Además, “quisimos instalar esculturas de gran formato en los jardines del Parque e intervenir otros espacios públicos de la comuna para que quienes circulan por ella puedan conocer el trabajo de este maestro de la escultura”.

Comentarios

  • “No soy el mejor del mundo, pero creo que no hay nadie mejor que yo”, José Mourinho (1963), entrenador portugués de fútbol.
  • “En mis cuadros hay cosas improbables, no imposibles”, Fernando Botero (1932).