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Olafur Eliasson «UNA MIRADA A LO QUE VENDRÁ»

19/03/18 — POR

Experiencia antípoda a la instalación de arte pensada para ser fondo de selfies, el juego de espejos remite a los laberintos de luz que los constructores de pirámides situaban en el interior de las salas.

Por Juan José Santos M.

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Cuando Olafur Eliasson (Copenhague, 1967) habla de la evolución del espectador a usuario, como hace en su ensayo «Leer es respirar, es devenir», no se refiere a una cuestión lingüística o retórica. Muchos de sus trabajos no sólo incluyen a la figura del visitante como un ente activo en lugar de pasivo, sino que algunas de ellas son realizadas y realizables por el espectador (ahora, usuario). En su última exposición, «Una mirada a lo que vendrá», dispone un cuadrilátero conectado por un juego de espejos. Su instalación, titulada «Echo activity»,  consta de cuatro grandes espejos, y cuatro círculos, por un lado, negros y, por otro, de colores. El resultado es un circuito cerrado no de vigilancia, sino de percepción. El usuario se verá reflejado múltiples veces en el espejo, enmarcado por el círculo. Pero el reflejo no es fidedigno: quien se vea reflejado se verá de espaldas. La promesa de la devolución de la imagen se torna extraña, al verse a sí mismo en “modo despedida”, ajeno. Una experiencia antípoda a la instalación de arte pensada para ser fondo de selfies.

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El juego de espejos remite a los laberintos de luz que los constructores de pirámides situaban en el interior de las salas; una luz como metáfora de la divinidad –el sol- que fusionaba conocimiento artístico y científico, tal y como Eliasson practica desde hace décadas. El propio artista resume este trabajo como una instancia para pensar en la acción desde la incerteza: “El espacio donde lo conocido y lo desconocido se encuentran. Es incierto, desestructurado y abierto. Ahí es donde nos damos cuenta de que la realidad es relativa, de que podemos cambiar lo que es real, y entonces podemos lanzar una mirada a lo que vendrá”. Sin duda, el título de esta instalación en la que tan material es el círculo metálico y el espejo como nuestro reflejo sobre los espejos, nos convierte en sonidos que rebotan, en ondas que se amplían y se multiplican. Su “mirada a lo que vendrá” continúa dirigiéndose hacia ese salto cualitativo, entre considerar al espectador como alguien que oye, o al usuario como aquel que escucha. Las sensaciones, y su adaptación ante nuestra manera de procesar aquello que vivimos, son las herramientas con las que podemos interpretar y –siguiendo la propuesta del artista– cambiar la realidad.

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Galería Elvira González, Madrid, España. Hasta el 14 de abril.

Comentarios

  • “No veo a ningún Dios aquí arriba”, Yuri Gagarin (1934-1968), hablando desde la órbita terrestre.
  • “Técnicamente no soy muy bueno, pero puedo hacer aullar y mover una guitarra”, John Lennon (1940 -1980).