«Paris de nuit» mágico viaje en el tiempo

05/10/16 — POR
El espectáculo de la compañía húngara Recirquel combina circo, danza, teatro y música en vivo para volver a la vida las imágenes captadas por el gran fotógrafo Brassaï en el bohemio París de comienzos del siglo XX.

Danza, teatro, acrobacia y música. Arte sin fronteras para develar las historias ocultas en la noche parisina en las primeras décadas del siglo XX: amores fugaces, amantes fugitivos, prostitutas, pintores, labios rojos, ligas y algún trago de ajenjo. Eso, y más, narrado al ritmo y con la estética del varieté, es «Paris de Nuit». Un espectáculo de circo moderno firmado por la joven compañía Recirquel, creada en 2012 en Budapest, que ha renovado la tradición circense de Hungría y es aclamada entre las mejores de Europa.

«Paris de Nuit», calificado por la crítica internacional como una intensa experiencia para todos los sentidos, tendrá una breve temporada de funciones entre el 20 y el 25 de septiembre en la Estación Mapocho, gracias al esfuerzo de la Fundación Teatro a Mil por acercar el circo contemporáneo del mundo a Chile.

El público está invitado a vivir el espectáculo como si fuera el varieté de cualquier cabaret de los años 30 en París. Por eso, la acción transcurre entre mesas y sillas donde se ubica parte de los espectadores, en un intento por recrear lo más fielmente posible ese espíritu y acercar los intérpretes a los invitados. Además, el hall central de la Estación Mapocho estará ambientado como una plaza parisina, con mesas, bancas, fotógrafos y músicos, y se instalará una cafetería donde se venderá croissants, macarrones o crème brûlée, entre otras especialidades de la gastronomía francesa.

Bence Vági, director del espectáculo, mezcló sus obsesiones acariciadas desde niño con las fotografías del húngaro Gyula Halász, más conocido como Brassaï y llamado también “el ojo de París”. Son las imágenes nocturnas, elegantes y bohemias de su compatriota (quien llegó a la Ciudad Luz en 1924 para captar la cara oculta de los artistas y diletantes de la época) las que inspiran la atmósfera de este espectáculo.

Al teléfono desde Budapest, Vági cuenta que en la puesta en escena que veremos se combinan varios de sus antiguos intereses: la creación del coreógrafo Bob Fosse, el circo contemporáneo y el París de Brassaï. “Fue un proceso largo, porque empecé a trabajar con el material de movimiento de Fosse. Me enamoré de su obra «Cabaret» y luego seguí su trabajo. Después me puse a investigar sobre el género cabaret, no sólo en lo referente a la película sino que también a su historia en Berlín y París, y descubrí que en los variantes de cabaret hay mucho circo-arte”.

El director posee una acabada formación de bailarín, pero antes de este espectáculo ya tenía incorporada la disciplina circense en su quehacer: “Siempre quise experimentar con las formas del circo contemporáneo, uno más interdisciplinario y que derriba las fronteras entre los artistas y el público. Mi abuela siempre me llevaba al circo y veía todo con gran curiosidad, cada número, los animales y desde luego a sus artistas, pero lo que se hace hoy es mucho más que eso. Cuando era bailarín me encantaba bailar con objetos y en el circo siempre estás trabajando con objetos, así es que ya tenía una fuerte conexión con este arte”.

A su puesta en escena, integrada por actores-bailarines-acróbatas, se suma una orquesta de jazz en vivo que interpreta piezas de Péter Sárik, referente de ese ritmo en Hungría que ha logrado traspasar las fronteras con su banda, ganando el premio húngaro equivalente al Grammy.

CON STANISLAVSKI

Bence Vági descubrió a Brassaï cuando tenía 17 años y paseaba con su padre por la capital francesa. Entonces ojeó uno de sus textos en una librería y quedó impactado por la sensibilidad y agudeza de sus imágenes. “Me impresionó la libertad, el desenfado y la elegancia con que mostró el lado oscuro de la vida en Montmartre. También su curiosidad y avidez para retratar a los que nadie había captado”, explica.

Para dar forma a «Paris de Nuit» revisó dos libros de Brassaï: «París de Noche» y «París Secreto de 1930». En este último, el fotógrafo además escribió cuentos cortos para cada fotografía que incluye, detalle que Vági consideró en el proceso de creación con sus intérpretes.

“Durante los ensayos, los artistas escogían caracteres o movimientos que les gustaran y después yo les daba el cuento que les correspondía. Sumado a eso, ellos también inventaron historias para los personajes. Así se generó una mezcla entre lo que ellos habían imaginado y lo que había escrito Brassaï. Formamos así a los personajes del show y con la técnica Stanislavski hicimos que cada uno tuviera un cuento corto, como una storyline en el espectáculo”, precisa. En la puesta en escena, todos tienen alguna relación entre sí y el espectador puede apreciarlos desde dos puntos de vista: “Desde la mirada del propio artista, o desde el lado oscuro o débil del personaje, que es lo que se ve en las imágenes de Brassaï”.

Su idea nunca fue copiar las fotos, lo que considera imposible (entre otras razones porque su elenco es mucho más joven que los retratados), sino revivir su feeling y sus pequeñas historias. Así, «Paris de Nuit» va más allá de ser un hermoso y glamoroso show estilo Broadway, porque por momentos entra en la dura realidad de los años 30, esa de las noches lánguidas de ajenjo, opio y también hambre.

¿Cómo entregar tanto contenido entre acrobacias y teatro físico?

Vági explica que, a diferencia del circo clásico, donde se expresan emociones básicas, en el circo contemporáneo (definido como sin animales) se busca gatillar emociones complejas en el público. Cuenta que en Recirquel trabajan con la técnica de creación de personajes de Stanislavski, que el ruso Sergei Ostrenko enseña para bailarines e intérpretes de teatro físico. “Sólo te puedes mover cuando la emoción te llega, no hay movimiento vacío”, insiste.

Para él, “hacer un circo contemporáneo que acoja otros lenguajes artísticos y los ensamble es toda una revolución, porque las antiguas diferencias que había entre el teatro, la danza y el circo hoy parecen confundirse y desaparecer”.

Y, como se trata de mostrar la noche y a personajes sexies y sensuales, propios de la bohemia de los años 30, en algunos países «Paris de Nuit» ha sido calificado como “para adultos”. En Chile, la Fundación Teatro a Mil sólo lo recomienda para mayores de 15 años, pero de ninguna manera es una clasificación.

Al respecto, Bence Vági cuenta que en cada país se define de forma diferente y que, a su modo de ver, “el espectáculo es un poco provocador, sin embargo, no pienso que sea para adultos exclusivamente, pero depende de cómo veas la pieza”. Como es un varieté nocturno, Vági piensa que es más comprensible para una generación adulta que para adolescentes. Ha visto niños entre el público, pero insiste en que depende de los padres: “Si les molesta ver dos hombres bailando, será demasiado provocador para ellos. Pero estamos siempre al borde, no hay perversión. Son imágenes sensuales y sexies, pero de alguna manera tienes la idea de que cualquier cosa puede suceder, porque ese es el efecto de las imágenes de Brassaï”.

 

Comentarios

  • “Técnicamente no soy muy bueno, pero puedo hacer aullar y mover una guitarra”, John Lennon (1940 -1980).
  • "El paso de los años es inevitable; envejecer, una opción", Anónimo.