,

Patricia Domínguez «SONÉ@CERÁMICAS.CL»

11/09/17 — POR

Sala de Arte CCU (Av. Vitacura 2680, Las Condes. Teléfono: 22427-3097). Hasta el 15 de septiembre

Por César Gabler

 

86_ArtesVisuales_Criticas_PatriciaDominguez

Parte de la escena artística joven se ha volcado hacia la geometría con un afán que, aunque conceptual en sus raíces, ofrece finalmente resultados formalistas o decorativos. Otros artistas han optado, en cambio, por una vía abiertamente contraria a esa pulcritud geométrica. La búsqueda de materiales urbanos; de desechos, de objetos encontrados en el Todo a Mil, dan cuenta de una manera casi arqueológica de observar el espacio contemporáneo. Un modo que puede contemplar formatos museográficos o, por el contrario, muy libres, y próximos a la instalación o a la escultura. Los resultados pueden entonces aproximarse a las propuestas de artistas como Franz West o Rachel Harrison, en cuyas obras campea un abierto y desenfadado feísmo que, sin embargo, sorprende a veces por la forma en que amplía y desafía nuestras ideas de la forma y sus principios, interpelando, de paso, nuestras convicciones.

Patricia Domínguez podría ubicarse en esa parcela. Su exposición en la Sala de Arte CCU es una video instalación protagonizada por tres pantallas con forma de paralelogramo e incluye dibujos y dos esculturas construidas a partir de vasijas cerámicas que sintetizan su investigación en torno al cruce y montaje de realidades a través del objeto. Neo-Dadá millennial. Domínguez evoca un mundo de objetos y visiones en las que se conectan lo ancestral con las tecnologías contemporáneas; el afán visionario del chamán con la búsqueda aleatoria en internet. De súbito, entonces, la inspiración arqueológica inspira una pesquisa del presente digital. Una secuencia de ejemplo: las pantallas muestran una exploración en Google Earth, luego el cursor elige un destino y amplía la vista hasta reconocer enormes extensiones de territorio. Rápidamente un trazo (verde fosforescente) comienza a delinear dibujos de aves o seres mitológicos desconocidos: ¿geoglifos virtuales?

En un cocktail en el que caben la arqueología, la ecología, los ecos del capitalismo global, la medicina alternativa y más, se extraña algún nivel de jerarquía. Todo pesa lo mismo y la edición parece comprometida en aquello. La experiencia se antoja desprolija y sin brújula, y es el espectador quien tiene la obligación de administrar y calibrar cada uno de los estímulos, como si se tratara de un trabajo de campo. Espectador activo. Pero, y esta es la condición que fija un trabajo como éste, tenemos que experimentar algún grado de atracción por los elementos visuales que la artista pone en escena. Y aquí es donde esta clase de obras se juega su todo o nada. Porque la arqueología siempre supuso dos grandes vías de interés: primero, la de los propios objetos; y segundo, aquello que revelan. Porque los emoticones, las baratijas o el símbolo de una marca de combustible están ahí para revelar algo. La pregunta es: ¿qué pasa si superamos el desconcierto o la indiferencia inicial? ¿Cuál es la verdad revelada? ¿Cuál, el mensaje encriptado en este montaje plagado de símbolos, cual más personal que el otro? Porque si en algunas de sus pinturas, dibujos o videos anteriores la obra de la artista ofrecía soluciones visuales sugerentes –al punto de obligarnos a ver aquello que la intrigaba–, aquí la cocina visual aparece saturada por un sinfín de ingredientes que resultan difíciles de degustar y su tratamiento no está siempre a la altura de la reflexión que lo empuja. Como varios artistas contemporáneos, Domínguez se vale de muchas herramientas: dibujo, instalación, objeto, pero no parece especialmente preocupada por la naturaleza de ninguna. Tal vez, la apuesta sea extremar los accidentes y hasta los colapsos conceptuales y estéticos que resultan de unos materiales que sólo una cosmovisión muy particular podría apreciar en toda su dimensión. Algo que es, casi, una cuestión de fe.

 

Comentarios

  • “Me gusta que el flequillo me cubra los ojos: eso me ayuda a tapar las cosas que no quiero ver”, Raquel J. Palacio, escritora estadounidense.
  • "No creas todo lo que piensas", Byron Katie (1942), conferencista estadounidense.