TICS DEL EGO-MARKETING LA DIVINA TENTACIÓN

06/07/18 — POR

¿Te defines guerrillero de las selfies y usuario del exhibicionismo extremo? Vas por buen camino… tu mejor producto eres tú mismo.

Por Pilar Entrala V.

Ilustración Alfredo Cáceres.

 

Es un impulso irresistible. Hasta súper Chocolo, el perro animado, habla de sí mismo cuando le canta «YO tenía 10 perritos» a los pre-escolares en un video exhibido en su propio sitio web.

El ego ampliado a su máxima expresión como resorte para saltar a la fama. Es la tendencia del Marketing del Yo, donde en el planeta de las TICs (tecnologías de la información), el culto hacia ti mismo “la lleva” y se hace viral… ¡tooodo el rato!

Fíjate en el poder de las redes y lo que está logrando la tribu de los influencers, junto a los imperdibles youtubers… Compulsivamente toman palco virtual para referirse a su persona y compartir sin pudor sus experiencias con tal de atraer la atención de los demás.

En el camino, tú los validas siguiéndolos 24/7 con un “me gusta”, mientras estos superhéroes con capa y espada de “embajadores virtuales” reciben millones por parte de las grandes empresas a cambio de darle visibilidad a sus marcas.

“Cada día se suben a Instagram 80 millones de fotografías, con más de 3.500 millones de likes: “Yo, comiendo”, “Yo, con mi mejor amiga”. “Yo, en un nuevo bar”. En Facebook, millones de usuarios ofrecen detalles de su vida al mundo”, indican las cifras publicadas por el diario «El País» al referirse a este fenómeno altamente contagioso.

Y, como según las encuestas, “lo mejor para vender tu imagen personal es hacerlo uno mismo” (se llama personal branding, una óptima herramienta de marketing), de acuerdo al sondeo realizado por el Instituto Lönneker & Imdahl entre un millar de adolescentes (por encargo de la Federación Alemana de Productos de Higiene Personal y Detergentes), “el 30% quiere saltar a la fama por sus publicaciones de fotografías en las redes sociales”.

Y es que mientras todos buscamos en línea identificarnos con el estereotipo ideal, cada vez que “tuiteamos” un mensaje o subimos una foto a Facebook, partimos de la base inconsciente de que somos “nuestro mejor producto”, para alcanzar en un viraje “aspiracional”: liderar el ránking de los más visitados, compartir un triunfo personal, cerrar un negocio o amarrar una venta.

Así las cosas, en el anhelo por alcanzar el éxito, nunca como ahora se había exprimido tanto la conexión a internet, mientras los instagramers más asertivos logran cientos, miles e incluso millones de seguidores.

1. ¡Una Monada!

La prueba de que el Yo funciona está a la vista. Aquí, un guiño harto entretenido. Apelando a nuestro yo más íntimo, la agencia brasileña de marketing Diomedia metió un gol en 2015 vendiendo creatividad con la divertida campaña publicitaria «Wild Live Selfies», al National Geographic Brasil (silviomedeiros/Diomedia-NatGeo).Así se impuso un irónico y premiado “caso de estudio” de fotomontaje, cuyos protagonistas resultan ser un grupo de animales salvajes retratándose de manera individual. Ahí figura un orangután observándose frente al espejo del baño, un enorme oso blanco ante el espejo de un ascensor, un koala coqueto en un dormitorio, y una sexy mamá canguro posando frente a una bañera al estilo “fotografía boudoir” (no los pierdas de vista, síguelos en: www.instagram.com/diomediabr/). Ahora, NatGeo arremete con la campaña 2018 «National Geographic Wild: Las Mejores Selfies de Animales», un programa especial para mostrar qué hacen los animales cuando nadie los ve. “Utilizamos todas nuestras armas para pillarlos con las manos en la masa: colocamos cámaras trampa y micro-cámaras, acampamos en los árboles e incluso permitimos que los animales se llevaran la cámara y se filmaran ellos mismos. ¡Prepárate para las mejores selfies que has visto en tu vida!”, dice el “último grito” en Instagram del canal NatGeo (disfruta este otro paseo visual, aquí: www.nationalgeographic. es/video/tv/los-mejores-selfies-de-animales). Por cierto, ¡Toda una Monada! y un merecido récord viral.

2. Lucifer, el Purgatorio y el Paraíso

Si en la Era del Ego-centrismo un solo hashtag disparado al aire como bala de cañón es capaz de generar impacto rompiendo las jerarquías pre-establecidas, ¿por qué no transgredir el orden apuntando hacia una causa común?

Sumergido en medio del pantano cibernético, el académico argentino Pablo Maurette, alias @maurette79, se atrevió… Y lo logró. Su irreverencia marcó sorpresivamente este semestre la historia del social media gracias a su impulsivo YO, y con una sola pregunta: ¿Quién se suma a MI desafío?

La recientemente culminada maratón digital #Dante2018 rompió las barreras del sonido y se hizo viral a través de Tuitter en un challenge global que duró 100 días. ¿El resultado? Otro gol (esta vez literario), que dio vueltas al mundo. Miles de seguidores desentonaron de manera simultánea 33 cantos sobre el Infierno; se tropezaron con 33 caminos hacia el Purgatorio, y le dieron 33 vistazos al árido Paraíso de «La Divina Comedia», de Dante Alighieri (1265-1321), para conformar una comunidad cuyo valor agregado es, y pretende seguir siendo, la CREATIVIDAD.“Los interesados en sumarse pueden leer solos, de a dos, en tríos, de a decenas, por teleconferencia, por Skype o FaceTime. Se pueden juntar en casas, bares y plazas. Libertad completa y absoluta”, se leyó en las bases de la convocatoria que se apoderó del Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés)

Bueno, al fin y al cabo nada puede ser tan malo, ni siquiera la invasión por la red.La aventura pasó a ser todo un Trending Toppic (en buen castellano, un barómetro de popularidad).

En esta tierra virtual, el eco de ese reto de palabras implicó que solamente en el mes de enero de este año el hashtag #Dante2018 fuera mencionado en más de 16 mil conversaciones, por parte de 4 mil usuarios. Se registraron tuits procedentes de Argentina, Chile, Colombia, México, Perú, Venezuela, Estados Unidos y España, incluso encontrando apoyo en usuarios hispanohablantes de países lejanos como China y Australia. Ahora las apuestas suman y siguen por soltarse de la mano de Virgilio (el poeta que guía a Dante en «La Divina Comedia»), para retomar la ruta en 2019 con la lectura de otras publicaciones así de emblemáticas. Entre tantas trivialidades, insultos, denuncias, donde la gente comparte lo que le da la gana, el gesto del “profe argentino”, evolucionó hacia un insospechado cuadro viral que sigue flotando por el ciberespacio (revisa todos los comentarios en el siguiente link: https://twitter.com/ hashtag/dante2018?lang=es).

Y mientras cientos de artistas, o no tan artistas, publicaron fotografías, dibujos, contenidos, chistes y reflexiones de alto vuelo, en #Dante 2018 se impuso una suerte de cadena de oración para estrujar en positivo el impacto de las nuevas tecnologías (algo así como: “A luchar por la buena onda en internet. ¡Escúchennos blogueros! les rogamos….”).

3. ¿Publicidad engañosa?

Según estimaciones de Spotlike, una empresa dedicada a la selección de influenciadores, “en 2017 la inversión de las empresas en influencers superó los US$ 140 millones”. Por su parte, un informe de la agencia Prizeology, publicado en febrero por el sitio europeo nº1 de noticias de marketing, «The Drum», señala que “el 61% de los consumidores en el Reino Unido opina que las marcas no están siendo transparentes en el uso de sus influencers”. ¿Publicidad encubierta? ¿Engañosa? Como aquí no se trata de abordar la polémica del mal uso que se les da a las redes, ni de advertir sobre el comunicado de Instagram anunciando la opción “Paid partnership with”, por medio de la cual una etiqueta mostrará la relación comercial existente entre los influencers y una determinada marca, más vale quedarse con la sensación de que en la sociedad del “hágalo usted mismo”, el toque de Ego-Marketing está al alcance de todos. ¡Llegar y llevar! Toda una oportunidad con vista en línea para comprobar que en el obligado “new age” del “social media”, nadie es humilde, todos opinamos y todos somos improvisadamente partícipes y protagónicos. Seamos francos, ¿quién no se ha sacado una selfie para auto-venderse en su estado más puro? A propósito, ¿cuándo fue la última vez que viste a tus amigos jugando al clásico Yo-yó?

Comentarios

  • “Técnicamente no soy muy bueno, pero puedo hacer aullar y mover una guitarra”, John Lennon (1940 -1980).
  • "En las tiendas no tenemos espejos. Uno debería comprar ropa por cómo te hace sentir, no ver" (Rei Kawakubo).