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UNA PAREJA A LO INDIANA JONES

16/10/17 — POR

Francisco Casas, artista visual y escritor chileno, famoso por las atrevidas y revolucionarias performances que realizó junto a Pedro Lemebel cuando formaban la dupla Las Yeguas del Apocalipsis a fines de los ochenta, exhibe «El Reino de la Dama Tatuada», del 18 de octubre al 17 de noviembre, en la Galería Patricia Ready, junto a Silvana Pestana, artista visual limeña y “compañera cómplice de la ruta creativa”.

Por Jessica Atal K

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Se conocieron en una feria de arte, cuando Francisco Casas estaba “recién llegadita” a Perú a raíz de una residencia otorgada por la Galería D21. Se hicieron muy amigos. Pancho ya es peruano, afirman, “y muy querido”, añade Silvana Pestana. En 2011, Casas produjo «Ese’eja», obra que actualmente pertenece a la colección del Museo de Arte de Lima (MALI), donde se vuelca por completo a la cultura amazónica, a los orígenes ancestrales de grupos étnicos, al ritual, al viaje histórico, físico y también interno. «Ese’eja», conformada por videos y stills de video impresos, incluía fotografías de Silvana.

–¿Qué fue lo que unió sus trabajos artísticos? Silvana: “Creo que Pancho se interesó en mi obra por los temas que he ido tocando: el de la mujer, los abusos, la minería ilegal, la trata de niñas… Él escribió varios textos para mis muestras. Me acompañó en la entrevista a la madre de una de las víctimas. Se involucró bastante y estaba muy conmovido con este tema”.

–¿Cuándo empezaron a trabajar en el proyecto sobre la Dama de Cao? S: “Hace un año. Fue Patricia Ready quien le dijo a Pancho ‘hagan algo, tú y Silvana’. Ella lo propuso y luego le enseñamos la idea de la Dama de Cao, porque Pancho estaba un poco enamorado de ella y a mí me interesaba mucho porque era gobernanta y chamana a la vez. Tenía este poderío en esa época (siglo IV d.C.). Es la primera gobernanta mujer que se encuentra en la historia del Perú”.

–Pancho, ¿en qué sentido te identificas con la Dama de Cao? Pancho: “No me identifico con ella. No lo pretendo. Lo que me interesa es cómo funcionan los poderes femeninos en la época precolombina, y cómo puede surgir una nueva iconografía de la mujer en todas sus representaciones. Es lo que me importa desde el trabajo de «Las Dos Fridas», con Pedro Lemebel. Y hago mención a «Las Dos Fridas», porque en 1991 nadie sabía quién era la Kahlo. Y había una forma de Frida en esa época de ejercer el o los poderes desde su trabajo y desde su corporalidad lisiada. De alguna manera, son estos íconos femeninos de América Latina los que me han ido llamando la atención y me gusta rastrear sus signos”.

–¿Y hay algo que te identifique con Silvana? P: “Lo que me interesa de Silvana es el trabajo que intensamente ha hecho con los sujetos minoritarios. En este caso, mujeres amazónicas; y cómo devela, trata y retrata la prostitución de niñas en Puerto Maldonado. Lo que me parece extraordinario también es su trabajo con el caucho. Ella construye unas niñas de chocolate, un trabajo maravilloso. Todos estos signos nos unen”.

–Silvana, las obras que presentas son notoriamente fálicas. ¿Cómo interpretas este fenómeno si la muestra se centra en una imagen femenina? S: “Sé que es raro, y no fue calculado. Obviamente, era consciente de la forma de los San Pedros, pero al ver todas las obras juntas es más poderosa la impresión. Para los antiguos peruanos todo es dual: dentro de lo femenino existe lo femenino y masculino; y todo lo masculino contiene una parte masculina y otra femenina. Pancho, en su performance, contiene lo dual. Es prisionero y es Dama de Cao a la vez”.

–¿Cómo fue el viaje? P: “Llegamos no sé cómo a la Dama de Cao y a andar como Indiana Jones, con la Silvana de compañera, por las pirámides, subiendo y bajando”. S: “Hemos estado yendo y viniendo durante un año”.

–¿Tomaban la huachuma –brebaje preparado “con la carne del cactus sagrado”– cada vez que iban? P: “¡No! Estás loca”. S: “Fue sólo para el registro de la ceremonia. Yo iba con el equipo de cámara. Llevé un camarógrafo profesional y un asistente. Yo hice la dirección”.

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–¿Es la Dama de Cao el referente americano de Deméter, la diosa griega que da fecundidades a la tierra? P: “Cuando planteas la palabra diosa es volver a poner a la mujer en el lugar sagrado, el lugar de la divinidad, de la madre, el lugar donde ha sido relegada desde Freud hacia delante. Más que como diosa, lo que quiero es reintegrar a la mujer en los ejercicios de poder que tuvo. Recuerda que Cao manejaba un imperio que llegaba hasta Chile”. S: “La Dama de Cao era gobernanta. No era diosa, no era sagrada. Ella muere dando a luz. Y su momia es increíble, porque mantiene su piel casi intacta”.

–Lo decía en términos de la mujer creadora. Pero parece que quieren destacar a la mujer en el poder. P: “A la mujer política, la que ejerció el mando”. S: “Ella era gobernanta y sacerdotisa a la vez. Le faltaba ser jefa militar, pues manejaba el ejército. Encarnaba los tres poderes”.

–¿La muestra será una performance como en los viejos tiempos? P: “No. Uno ya no está en edad de andar mostrando nada en vivo. La performance fue realizada en el viaje. En la ceremonia. Y Silvana es la que hace el documental, la video instalación. Ella reinterpretó su propio paisaje, el trujillano, y creó un gran manto con toda su simbología, con los sacrificados. Además, ella fosiliza cactus San Pedro en oro, plata y bronce, lo cual es una continuidad del trabajo que ha estado haciendo durante bastantes años. Es una instalación gigantesca, política, que habla de Perú, de sus catástrofes, de las catástrofes de América Latina, como los fenómenos climáticos, El Niño”.

–En «Sodoma Mía» escribes: “Envuélvete mi velo de submundos extraños”. Sigues, como veo, frecuentando el inframundo. ¿Creen en Dios? S: “Realmente soy atea, pero sí creo en la energía”. P: “Me he ido reconciliando un poco con eso. Acuérdate que no tengo ni dios ni patria, pero esta experiencia de la Dama de Cao ha sido bastante fuerte en el sentido de la carga. Piensa que la Huaca del Brujo, donde realicé la performance, es un lugar en el que se sacrificó a miles de personas. Tiene una carga brutal que a uno se le queda por un buen tiempo. Creo que todavía no me saco esa carga energética”.

–¿Te pasó lo mismo, Silvana? S: “Sí. Esta vivencia fue muy, muy fuerte. No participé, fui testigo documentando, pero percibí la energía; también la de Pancho, su mirada era súper extraña. Nunca he sentido nada así. Temblaba… Es una experiencia que te mueve y se te queda…”. P: “El trabajo se aproxima al que Juan Downey hacía en la selva con las culturas primitivas. Esto es lo mismo, pero desde una mirada antropológica. Hacemos un tour al inframundo. Para bajar al inframundo tomo huachuma, la misma mezcla de San Pedro que tomaban los hombres antes de ser sacrificados. Bajo al inframundo exactamente a ver a la Dama de Cao. Es un viaje y en él Silvana me acompaña desde su panóptico, su ojo artístico, registrando todo este proceso. Creo que somos una muy buena dupla”.

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–Pancho, ¿en qué va tu escritura? “Estoy terminando «La noche boca abajo», una novela sobre esquizofrenia, enfermedades mentales… En noviembre regreso a Chile a participar en un homenaje que la Universidad de Talca hará a Pedro Lemebel. En ese marco voy a relanzar mi novela «Yo, Yegua», que saqué con Pequeño Dios editores. Lo interesante, y que aún no sale en la prensa porque me he negado, es que el Museo de Arte Moderno de Nueva York adquirió la última copia de «Las Dos Fridas» para su muestra permanente. La pena es que Pedro no alcanzó a vivir para verlo”.

–¿Qué esperan de esta muestra? P: “Es difícil esa pregunta para los artistas. Qué espera uno de algo. Yo creo que acrecentar el misterio de la dama”.

–Como has dicho, el misterio es lo que te motiva. Y citas a Lorca: “Sólo el misterio nos hace vivir”… S: “Creo que es el punto de partida para lo que podamos seguir desarrollando después”. P: “Fuera de lo artístico… No, me desmiento: no hay nada fuera de lo artístico. Lo interesante es retomar los vínculos culturales entre Chile y Perú”.

Comentarios

  • "La duda es el origen de la sabiduría", Rene Descartes (1596- 1650), filósofo francés.
  • “Muchas veces no hay guión ni nada. El guión lo hago al final. He llegado a hacer películas en dos días y medio”, Raúl Ruiz (1941-2011).