Violeta Parra, ahora y siempre

14/06/17 — POR
Rumbo al 4 de octubre, día de su natalicio, de extremo a extremo el país conmemora el siglo de la artista chilena, que además culminará con el gran homenaje de un disco que reproduce íntegramente su histórica grabación de 1966, titulada «Las últimas composiciones», con músicos de la familia e invitados. Aquí, una panorámica de cómo y hasta dónde su legado ha sido determinante en la música chilena: desde su hermana mayor, Hilda Parra, nacida hace 101 años, hasta la niña Paz Binimelis.

EL LINAJE

Folclor | Hilda Parra

Un año mayor que Violeta Parra, la otra mujer del clan también se forjó en ese folclor sureño propio. En 1947, Hilda y Violeta unieron fuerzas para presentar espectáculos con canciones, ritmos y danzas populares, corridos, rancheras, boleros, valses y cuecas. Como Las Hermanas Parra actuaron entonces en quintas de recreo, boites, ferias, sedes sindicales y locales como La Popular, El Tordo Azul y El Banco. Pero el nombre propio de Hilda Parra y su historia han quedado a la sombra de su hermana menor. Casi no existen fotografías suyas.

En 1970 ella homenajeó a su fallecida compañera en el LP de RCA Victor «Hilda canta a Violeta», donde participa el famosísimo arpista Alberto Rey.

Trova | Isabel Parra

“Violeta era la vanguardia de las vanguardias y era imposible que Chile entendiera el fenómeno. Todavía no entendemos a Violeta en profundidad”, dijo la hija mayor de la centenaria artista. Iniciada en los escenarios en su primerísima niñez al lado de su madre,

Isabel Parra se fue convirtiendo en su compañera y con el tiempo en su albacea. La presidencia de la Fundación Violeta Parra, su activa participación en el Museo Violeta Parra, la edición de la biografía «El libro mayor de Violeta Parra» (1985), y la interpretación de muchas canciones de su madre contenidas en sus LP dan cuenta de ese legado: «Isabel Parra» (1966), su primer álbum, tiene «La jardinera» como primer surco del lado A. Luego vinieron otros, editados entre Santiago y París: «Violeta Parra» (1970) o «Isabel Parra chante Violeta» (1978).

Canto | Ángel Parra padre

Un niño acompaña a la madre por los campos chilenos en una procesión.  Van en busca de la sabiduría vernácula, las tonadas, los cantos, los instrumentos y la poesía popular. Ese episodio está representado en la película de Andrés Wood «Violeta se fue a los cielos», a su vez basada en los relatos escritos en 2006 por Ángel Parra, segundo hijo y delfín de Violeta Parra. “Yo era un aprendiz de Violeta. Ella me enseñó a leer, a escribir, a sumar, a restar. Nunca me sentí artista. Descubrí la palabra artista mucho después”, diría el fallecido cantor. No sólo gestionó un libro, un documental y una película en torno a la figura de su madre. También editó discos con sus canciones, como «Violeta Parra, texto y música (paroles & musiques, grabado en vivo en París en 1993.

Fusión | Tita Parra

Su abuela Violeta Parra la incorporó siendo una niña a sus espectáculos. “Violeta estaba permanentemente traspasándome su vorágine creativa, entre juegos y ensayos. Se ponía muy feliz cuando yo hacía o inventaba algo”, recordaba Cristina Parra, Tita.

Bailando y cantando, una pequeña de seis años iba de gira por Europa con Los Parra de Chile. Pero al crecer, la música de sus tiempos iba a ser otra, con fusiones y transformaciones. Tita Parra amplió el abanico sonoro de las canciones de Violeta Parra que interpreta en «Amigos tengo por cientos» (1978), su primer disco, grabado en Francia, donde incorpora flauta traversa, oboe, fagot, cello y contrabajo.

Música experimental | Angel Parra

Formado en Francia como guitarrista de jazz y consolidado en el rock como integrante de Los Tres por dos décadas, el único disco monográfico de Ángel Parra Orrego ha sido una revisión de la obra guitarrística de la centenaria creadora.

«Composiciones para guitarra de Violeta Parra» (1995) representa la primera panorámica de punta a cabo realizada en Chile sobre esta zona de su creación, siempre tan sorprendente. El guitarrista grabó sus temas libres, sus cuecas punteadas y valseadas, sus polkas antiguas y sus cinco anticuecas. “Tenía una deuda con la música para guitarra de mi abuela”, diría el músico en la antesala de un concierto de guitarra sola con este repertorio que ofreció en 2015 en el Palacio Schacht (sede de la Fundación Cultural de Providencia).

Pop | Javiera Parra

Aún se recuerda su versión de «El Albertío», que en 1999 grabó para una teleserie que transcurría en Chiloé. Javiera Parra tomó ese ritmo de rin chilote y lo transformó en pop de calibrada factura. Otro tanto de años pasó para que la cantante revisitara el repertorio de Violeta Parra en esta misma dinámica.

 «El árbol de la vida» (2012) es su último disco junto a Los Imposibles, y allí pone en relieve canciones como «En los jardines humanos», «Me gustan los estudiantes», «Arauco tiene una pena» o «Qué he sacado con quererte». En abril pasado, con un bombo legüero en las manos y acompañada de su hermano Ángel, Javiera Parra cantó «Maldigo del alto cielo» en el festival Lollapalooza.

EL TRASPASO

Pop | Consuelo Schuster

Tenía 22 años cuando cantó por primera vez en el Festival de Viña del Mar. Doce años después, este verano, volvió al escenario de la Quinta Vergara para participar de la obertura del Festival,dedicada al centenario de Violeta Parra, que también tuvo a Isabel y Tita Parra, la cantante de jazz Claudia Acuña y a las jóvenes Camila Gallardo y Paz Binimelis.

Consuelo Schuster proviene del pop, y con cuatro discos propios ha sido reconocida como una de las voces técnicamente mejor preparadas del medio. Con esa categoría, desde hace tres años actúa con el Ángel Parra Trío en las tres piezas de Violeta Parra que la banda presenta en vivo: «En los jardines humanos», «Maldigo del alto cielo» y, cómo no, «El gavilán».

Fusión | Pascuala Ilabaca

Lo hicieron antes Hilda Parra, Isabel Parra y Sonia La Única, que publicaron discos con sus nombres de pila enlazados al de Violeta. Una porteña hija del pintor Gonzalo Ilabaca se estrenaba en la música a los 23 años con un disco con el mismo tipo de sujeto, verbo y predicado: «Pascuala canta a Violeta» (2008). “Quisimos tocar las canciones pensando en cómo Violeta Parra lo hubiera hecho con los instrumentos que hay ahora”, decía ella respecto de, por ejemplo, esa combativa «Arriba quemando el sol», tocada con guitarra eléctrica.

Pascuala Ilabaca eligió material no siempre escuchado, tal vez desconocido: nada de «Volver a los 17» ni «Gracias a la vida», sino «Puerto Montt está temblando» y «Teneme en tu corazón».

Folclor | La Chinganera

Varios ángulos de observación unen a Fabiola González, más conocida como La Chinganera, con Violeta Parra. Ambas son sureñas, ambas habitaron y recorrieron el Biobío, ambas son cantoras, recopiladoras, proyectoras y, sobre todo, creadoras. El folclor chileno es su lengua materna. «Todas íbamos a ser Violeta» (2014) incluye guitarra traspuesta, décima y cueca, bajo el manto de Violeta Parra. “En la búsqueda desesperada de identidad chilena post dictadura, lo único que faltaba eran las nuevas Violetas Parras del Barrio Alto. Yo, provinciana, de origen campesino, de infancia rural, de situación socioeconómica dudosa, de la escuela con número, madre de cuatro hijos, músico por pertenencia y profesora por necesidad, les digo, chicas: todas íbamos a ser Violeta”, decía.

Música para niños | Zapallo

“Cantando se aprende” reza un axioma de la educación primaria y ahí el conjunto Zapallo, tan legendario en la música infantil como Mazapán, ha sido puntal en los procesos de asimilación en niños de entre 2 y 7 años. Desde 1983 viene despachando un abundante material fonográfico, que en 2010 desembocó en un disco de canciones de Violeta Parra, instrumento preciso en el ejercicio del canto y el aprendizaje. En «Violeta para niños y niñas», un coro infantil se toma el protagonismo en canciones como «Casamiento de negros», «Parabienes al revés», «Mañana me voy pa’l norte» y «Qué tanto será», mientras que el grupo elabora melodías tipo jardín infantil para «El Albertío».

Jazz | Ensamble Quintessence

Un concierto en enero de 2009 en el Festival de Jazz de Providencia y otro en marzo de ese mismo año, nada menos que en el Teatro Municipal, marcaron hitos para el Ensamble Quintessence, proyecto orquestal de jazz contemporáneo que encabezan los guitarristas y compositores Roberto Dañobeitía y Federico Dannemann.

En ambas oportunidades presentaron imponentes arreglos para piezas de Violeta Parra. Sobre todo para «El gavilán», retitulada «Gavilán, gavilán, gavilán» e interpretada por una especialista: Francesca Ancarola, quien ya había abordado «Barca de amores» en su álbum «Jardines humanos» (2002). Para el disco «Anónimo» (2009), Quintessence grabó esta obra maestra suya, además de «Según el favor del viento» y las décimas de «El amor».

Rock | Los Jaivas

En una entrevista que dio en 1999 al diario «El Metropolitano», Eduardo “Gato” Alquinta revelaba algunos aspectos personales de su vida y su obra. Una de ellas era la inclinación que sentía por uno de los discos menos conocidos de Los Jaivas. A su juicio, ni «La ventana» (1972), ni «Canción del sur» (1977), ni «Alturas de Macchu Picchu» (1981) habían sido tan nítidos en tanto pieza maestra musical como «Obras de Violeta Parra» (1984), un derroche de rock progresivo.

El disco incluye unas impresionistas «Arauco tiene una pena», «En los jardines humanos» y «El gavilán», todas de alrededor de 10 minutos, en contraste con la brevísima versión de «Qué pena siente el alma», tocada sólo con un acordeón en el estilo del vals francés. El álbum fue grabado en París, una de las ciudades de Violeta Parra.

Música docta | Mauricio Valdebenito

Se deduce que la primera vez que una anticueca de Violeta Parra se escuchó en un contexto formal fue en 1987, en un concierto de música contemporánea realizado en el Goethe Institut. Allí estaba el guitarrista clásico de 20 años Mauricio Valdebenito, quien en colaboración con el musicólogo Rodrigo Torres había transcrito a partitura esa primera «Anticueca Nº 5». Valdebenito grabó luego las cinco anticuecas en el disco «Música chilena para guitarra» (1998). Estas misteriosas piezas parrianas han pasado a ser parte de un nuevo repertorio para guitarra de concierto, y han sido abordadas por Eulogio Dávalos (1991), Ángel Parra hijo (1995), Sergio Sauvalle (1998), Luis Orlandini (2010) y Eugenia Rodríguez Moretti (2017).

Canción | Sonia la Única

Figura chilena indiscutida del canto (primero del bolero con el dúo que formó con su hermana Myriam von Schrebler, y después de la balada cuando se emancipó y se hizo famosa como Sonia La Única), en algún momento Sonia von Schrebler arribó también a ese destino que es la obra de Violeta Parra.

En 1980 grabó un disco con su repertorio histórico aunque con un tratamiento de sofisticadas orquestaciones elaboradas por el joven Guillermo Rifo e interpretadas por uno de los ensambles de vanguardia en la época: Latinomusicaviva. El LP, publicado por su sello editor SyM, se tituló «Sonia canta a Violeta Parra».

 

Comentarios

  • "La duda es el origen de la sabiduría", Rene Descartes (1596- 1650), filósofo francés.
  • “Ha sido un gesto de amor, un acto provocado por el poder del arte. Seguro que el artista lo comprenderá”, joven camboyana al besar una obra de Cy Twombly en 2007