Alejandro Stuven: El artista de las telas y del color

12/07/17 — POR

Entre los años 60 y 70, Chile vivió una verdadera revolución textil. Crecieron las industrias y se acuñó el concepto de Moda Autóctona, alimentado por diseñadores que buscaban rescatar lo local. En ese contexto brilló Alejandro Stuven. Un grande del diseño textil, cuyos trabajos fueron portada de diarios y revistas en Chile y Estados Unidos, donde sus telas fueron éxito de ventas. Maestro en el manejo del color y de la técnica, su obra es rescatada por el Centro Cultural La Moneda, y por un libro que contextualizará y conmemorará la historia de esta industria en el país.

Por Paola Pino A.

En la casa de los Stuven Délano era habitual que la ropa desapareciera. En especial la de Beatriz, cuyas prendas nuevas siempre terminaban en el taller de Alejandro Stuven (1931-2009), su marido, quien, llevado por una creatividad sin límites, tomaba los vestidos, los desarmaba, copiaba e intervenía hasta dar con su propia versión. Tampoco era raro encontrarlo sentado en el suelo trabajando sobre algodones y linos. Una práctica que llenó el clóset de Beatriz de polleras pintadas a mano que hoy son parte de la muestra «A. Stuven, Creaciones Textiles» que hasta el 20 de agosto ocupa la Galería del Diseño del Centro Cultural La Moneda. Un homenaje al único diseñador textil con éxito internacional que ha tenido Chile.

En los sesenta, Stuven fue representante para Latinoamérica en el Comité Internacional de Du Pont, empresa textil que revolucionó el mercado de la moda con sus fibras sintéticas. Un contrato que además le significó el diseño y producción de una colección de telas por US$2 millones, presentadas simultáneamente en la exclusiva tienda Becal, de Valparaíso; y en Bloomingdale, Lord and Taylor, Macy´s y B. Altman, de Nueva York. Un acontecimiento destacado por el diario «El Mercurio»: “Es la primera vez que Estados Unidos se interesa por adquirir licencias que permitan reproducir allá los diseños creados por artistas nuestros. Vale decir, Chile exporta, ahora, talento, creaciones”.

Pero ese no fue su único logro internacional. En 1969 diseñó una colección para Guardsman Textil Corporation, dirigida a mujeres estadounidenses que buscaban telas de autor exclusivas para coser en sus hogares. Según los estudios de mercado de la época, las “mujeres sofisticadas que saben de moda de alta costura quieren más ropa en su clóset, pero sobre todo quieren usar ropa personalizada y única, hecha a medida”. Pensando en ellas, el chileno diseñó 100 estampados inspirados “en las culturas originarias de Chile, Perú y Estados Unidos”. De ellos se imprimieron 30 que llegaron a 500 tiendas en todo Norteamérica. La colección de Stuven no sólo estaba orientada al vestuario, sino también lograba satisfacer la demanda por telas para el diseño de ambientes (cortinas, cubrecamas, manteles y otros).

84_Moda_Stuven_Inicio

 

 

Su éxito fue proporcional al poco reconocimiento de su figura en Chile. Una deuda que dio pie a la tesis de la diseñadora Esperanza Rodríguez, que terminó por plasmarse en la muestra del CCPL. En su investigación se encontró con que el nombre de Stuven aparece en muy poca bibliografía, y cuando lo hace es en el contexto de la Moda Autóctona. De ahí que la gran fuente haya sido la familia Stuven Délano y, como agrega Esperanza, quizás la clave de su poca valorización sea la misma que lo llevó tan alto: “Otros exponentes de la Moda Autóctona, como María Inés Solimano, quien me decía que eran todos artistas, y todo lo que se hacía se vendía en Providencia: ‘Conocíamos a Stuven, pero él era muy masivo’ y, claro, al ser un diseñador textil y no de vestuario, sus propuestas quedaban estampadas en metros y metros de tela. Él tuvo la visión de hacerlo en grande, y creo que eso fue lo que vio la Du Pont cuando lo contrató”.

“Se propuso desarrollar un diseño latinoamericano y llevarlo a un medio completamente distinto, como el norteamericano. Y en él, a pesar de la influencia sicodélica, siguió usando iconografía Andina e Inca, entre otras. Impresiona, por ejemplo, que haya tomado los pájaros Paracas para hacer una tela con la que seguramente se tapizó un living en Texas”, señala Esperanza.

Entre las razones de su éxito estuvo su maestría y atrevimiento para usar el color: “¿Por qué la primavera y el verano deben ser automáticamente tonos pastel? Promovamos en su lugar los colores profundos y vibrantes y mostremos el otoño y el invierno en colores menos llamativos y apagados, en matices más suaves. No tengamos miedo a romper la tradición, a experimentar”. A su éxito también contribuyó la libertad creativa que le dio la Du Pont y el marketing que asoció a sus colecciones.

Su nieta Pastora, quien lidera el equipo que edita un libro con su legado, agrega: “Desde siempre mi vida estuvo rodeada de telas con muchos colores, combinaciones que nunca se me olvidaron: morado, naranjo y rojo, o azul y negro. De formas que se repetían y me evocaban a los Diaguitas, en tonos café, rojizos y blancos. Cueros con imágenes de músicos, o leones medievales. A todas estas telas y obras les di valor ahora de adulta”.

84_Moda_Stuven2

EL OCASO DE UNA INDUSTRIA

En 1973, la fábrica Textiles Alejandro Stuven producía 526.000 metros de tela al año. Ahí también se diseñaban y estampaban los paños para las colecciones Du Pont, Guardsman Textil y Archi Tex, entre otras. Un equipo de diseñadores creaba, según las tendencias europeas, géneros para vestir y para la decoración de ambientes. Eso hasta septiembre. Con el Golpe de Estado, la Du Pont le envió a Stuven siete pasajes para que dejara Chile y se radicara en Estados Unidos, pero no los aceptó. Quería sacar adelante su industria convencido de que aquí estaban las raíces de su trabajo.

Poco tiempo después se cortaron las relaciones con la Du Pont, y en 1974 tuvo que cerrar su empresa. Abrió una más pequeña junto a una tienda en el Drusgstore, pero para 1980 su producción había caído en un 95%. A esa fecha ya había dejado atrás la iconografía precolombina, cambiándola por una más acorde al neoliberalismo imperante. En ese contexto giró hacia la decoración infantil y motivos inspirados en India, tipo Paisly.

Sin embargo, sus costos de producción seguían siendo muy altos. Para tratar de reducirlos, en los 80 simplificó sus diseños, en vez de nueve colores comenzó a usar dos; en lugar de escoger paños blancos para estamparlos, empezó a trabajar con telas de color. En esos años realizó asesorías a las pocas textiles que quedaban, como Yarur y Bellavista Oveja Tomé.

El temporal de 1982 inundó su tienda en Providencia y luego del incendio de su estampería, se declaró en quiebra. Dos años más tarde se volvería a reinventar, pero en 2005 fue estafado y quedó en una delicada situación económica. Su nieta recuerda: “Gracias a su trabajo y constancia, y a cierto ingenio que lo ayudó a compatibilizar con los negocios, prosperó y llevó su arte a un avanzado estado de desarrollo. Sin embargo, las políticas económicas y sociales empujaron a la industria textil a un declive irreversible que inevitablemente repercutió en su obra. Mi abuelo sobrevivió porque se mantuvo creando. Siempre tuvo espacio para idear patrones y matrices, preparar mezclas, elegir colores, estamparlos”.

En las vitrinas del CCPL es evidente el buen estado en que se encuentran las telas creadas y producidas por Stuven. Han pasado más de 40 años y los colores están intactos. Sus diseños siguen vigentes, y no deja de sorprender el manejo del color y su capacidad para vestir espacios completos con sus telas. Alejandro Stuven no dejó discípulos. Pero hoy tampoco existe en Chile una industria textil con capacidad para reconocer talentos tan únicos como el suyo.

Comentarios

  • “La arquitectura es la ordenación de la luz; la escultura es el juego de la luz”, Antoni Gaudí (1852 - 1926)
  • “Hay dos tipos de música: buena y mala. Me gustan ambas”, Duke Ellington (1899-1974).