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Catalina Bauer: Espías en el fondo del mar

23/08/16 — POR
Galería Die Ecke. Hasta el 10 de septiembre.
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Catalina Bauer exhibe «Espías en el fondo del mar» en Galería Die Ecke. La muestra consiste en tres cuerpos de obra: una veintena de dibujos de pequeño formato realizados con la técnica del esgrafiado; una serie de cuerdas de barco que han sido deshilachadas para formar nuevas composiciones en base al textil, y, finalmente, un gran paño abstracto de pinturas hechas con alquitrán líquido. La muestra destaca por su dramatismo y síntesis. Por un silencio y una contemplación pausada y amena.

Como el espectador notará de inmediato, se trata de una exposición donde materia y técnica se han vuelto los conceptos cruciales. Ambas nociones, clásicas y modernas a la vez, suponen un eje interpretativo donde las ideas de composición, forma e imagen llegan en un segundo orden –elementos de base desde la modernidad.

Dicho esto, las piezas de Bauer nos conectan con algo primordial. El hedor del fondo marino adherido a las sogas. La textura y el color del alquitrán diluido entregando una belleza lúdica en la inestabilidad constante. La liviandad de los papeles esgrafiados que en su cercanía a las planchas de cobre del grabado entregan una fuerza corporal y una artesanía arcaica.

 

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La obra de Catalina Bauer, junto a la de otras artistas chilenas –como Amalia Valdés o Matilde Benmayor–, revive el debate entre formalismo, abstracción y arte conceptual, superando la dicotomía entre pura forma y pura idea. Esta vertiente del arte chileno ha demostrado la centralidad que tiene la experimentación técnica y el valor evocativo de la materia (cuestión clave en el land art de Robert Smithson). Asume la tradición de la abstracción geométrica de Matilde Pérez, la densidad material de un Joseph Kosuth, un Anselm Kiefer o un Carlos Leppe, y el conceptualismo lúdico e irónico de Luis Camnitzer.

En los tres cuerpos de obra que Catalina Bauer exhibe hay un rito, un juego y un engaño. Hay algo místico y ancestral; hay una voluntad por superar la densidad simbólica de la materia original por la técnica que la transmuta (un salto de fe desde Balmes o Rauschenberg a la alquimia medieval), y hay un desvío de la certeza con la que el espectador busca e identifica las imágenes (el primer Dalí o el Max Ernst de los frottage).

 

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En los tres conjuntos, las imágenes surgen con gran confusión y opacidad: cabellos humanos y animales, formas orgánicas, la micro y la macro geografía, la fluidez líquida del agua o la etérea del cielo. Así, el espectador busca incansablemente donde reposar la mirada, pero a cada rato encuentra estímulos visuales que lo obligan a seguir en movimiento. Como un ejercicio de activación de la imaginación, «Espías en el fondo del mar» de Catalina Bauer es excepcional. El fondo mítico que muchas veces domina el inconsciente tendrá alicientes suficientes para recordarle al orden racional que aún es posible extraer grandes verdades de las profundidades marítimas.

Comentarios

  • "Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco". Mark Twain (1835 - 1910)
  • “No veo a ningún Dios aquí arriba”, Yuri Gagarin (1934-1968), hablando desde la órbita terrestre.