César Morales regresa al Municipal

20/05/17 — POR
Bailarín Principal del Birmingham Royal Ballet, el artista chileno volverá al escenario que lo vio formarse para protagonizar  «El Lago de los Cisnes» en la versión de Marcia Haydée. Desde Inglaterra asegura que su potencial se basa en la calidad y no en la cantidad, y que en Chile hay mucho talento que aplaudir.

“En Europa todos podemos hacer muchas piruetas, saltar y alzar a una bailarina. La diferencia es cómo se hace. Yo prefiero calidad en vez de cantidad, y no hacer trucos”. Con estas palabras César Morales Anderson, el único chileno instalado en las ligas mayores del ballet internacional, define su estilo. Y luego agrega: “Lo otro es trabajar inteligentemente, conocer fortalezas y debilidades para potenciar unas y minimizar otras”. A los 18 años, César bailó por primera vez «El Lago de los Cisnes» en el rol del atribulado príncipe Sigfrido. Dos décadas después, y convertido en bailarín principal y único artista latinoamericano del Birmingham Royal Ballet, volverá al escenario del Municipal de Santiago encarnando al mismo personaje.

Así se cumplirán dos objetivos: Morales podrá bailar para su familia y los amigos que dejó en Chile, y también para las nuevas generaciones que sólo han oído de sus triunfos. En Europa, a Morales se le considera un intérprete “sensible, de bellas líneas y técnica impecable”, por lo que su nombre figura como parte del primer reparto de títulos como «Romeo y Julieta», «Aladino», «Cenicienta», «Manon» y «Giselle», entre otros. Además, tuvo una destacada participación en el homenaje a Shakespeare que su compañía realizó el año pasado.

¿Quién es este bailarín? César nació en Rancagua en 1978 y, siendo un niño, su familia se trasladó a Santiago, a Quinta Normal. Como integrante del coro de la Escuela Lo Franco (parte del Programa Crecer Cantando) conoció el ballet en el Municipal de Santiago. Y quedó fascinado.

A los 11 años, a escondidas de sus padres, fue aceptado en la escuela del teatro. Sólo tenía 14 cuando el coreógrafo británico Ben Stevenson lo becó en su Academia del Ballet de Houston, y 18 cuando ascendió a primer bailarín. En 2003 ganó el 7° Concurso Internacional de Ballet de Nueva York, y decidió no volver a Chile. Estuvo un año buscando su camino en Francia para, finalmente, en 2004 ingresar al English National Ballet. En 2008 se sumó a la compañía de Birmingham.

Ivan Nagy –coreógrafo y bailarín húngaro refundador de la compañía del Municipal y responsable de su desarrollo– fue el primero que reparó en su talento. “Tengo presente a Ivan hasta hoy. Él creyó siempre en mí. Si algo no me salía, me decía ‘eres joven, estás aprendiendo’. Me enseñó a ser un buen partner, me dijo que bailar con una chica no es sólo sostenerla, sino que debía existir una energía entre los dos. Cuando me enseñó «El Lago de los Cisnes» por primera vez, él corría de la mano conmigo para enseñarme cómo hacerlo, y mostrándome cada detalle”.

Con Nagy aprendió a conocerse: “Físicamente poseo algunas facilidades, pero la verdad es que no tengo todo dado. Por eso, lo más importante es ser inteligente en la forma de trabajar, porque todos somos distintos. Es una ardua labor, de aprender, de mirar, no es solamente lo físico”.

Ese empeño se traduce en lo que Carmen Gloria  Larenas, crítica de ballet y directora artística del Teatro del Lago, llama “un artista fluido”: “Siempre me gustó y me atrajo esa tranquilidad que transmite cuando baila, esa suavidad que tiene que ver con su energía, que fluye muy suave en el escenario. Su técnica se condice muy bien con su físico: segura, lineal, sin aspavientos. Con una seguridad sin sobresaltos”, enumera la especialista.

En el mismo sentido, el crítico y coreógrafo Charles Benner precisa que César “mostró desde sus inicios un carisma especial, cuya cualidad (Danseur Noble) le distinguió entre sus pares, permitiéndole abordar todo el repertorio clásico con depuradísima técnica, elegancia escénica e interpretación refinada”.

Humildad ante todo

Desde su privilegiada posición en Europa, César añora la formación que recibió en Chile: “Veo cómo enseñan a los jóvenes ahora. No se da espacio a los detalles, tienen tantas funciones, tanto viaje, no hay tiempo para hacerlo como me enseñaron. Es una pena para la gente que hace roles por primera vez: aprende los pasos y está bonito, pero falta algo”.

A César Morales le identifican más los roles dramáticos, como los de «Romeo y Julieta» o «Manon». Pero le tiene mucho cariño a «El Lago de los Cisnes», porque con este ballet fue ascendido a primer bailarín y también porque ha bailado muchas versiones, lo que le permite conocerlo muy bien: “La de Birmingham es muy buena, porque empieza con el velorio del papá de Sigfrido. El príncipe está triste e igual debe asumir el trono. En las otras creaciones no se entiende mucho su estado de ánimo”.

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La versión de Marcia Haydée que hará en Chile, destaca por poner en valor a los intérpretes masculinos (Príncipe y Brujo), por estar estructurado en dos actos en lugar de tres y por dar más sentido al rol de Rothbart (el hechicero). “Es muy moderno, pese a mantener el famoso acto blanco y el pas de deux”, agrega César: “Es un desafío bailarlo”.

El artista destaca el trabajo interno en la preparación de un rol, y observa que actualmente hay una tendencia a lo piruetístico. “Lamentablemente, hay bailarines que se interesan más en lo técnico y se pierde la interpretación. Si ves videos en youtube, encuentras a muchos que hacen 10 o más piruetas, y para mí eso nunca ha sido lo más importante. Me enseñaron desde chico que es mejor calidad que cantidad. Es lo que distingue a un bailarín principal”.

Señala que si bien las pautas de cada rol están escritas, hay que interpretarlo como cada uno  viviría la situación: “En Europa los bailarines leen bastante y ven muchos videos en internet de cómo es el ballet, cómo lo han bailado otras personas. Cuando yo estudiaba en Chile no tenía nada de eso. Los personajes se creaban desde uno mismo”.

Siempre acude a las enseñanzas de Nagy y de otros maestros del Ballet de Santiago, como Jaime Pinto y Pablo Aharonian: “Yo era muy tímido y los recuerdo tratando de ayudarme. Es bueno mirar cómo se bailó un ballet la primera vez, pero al final es César quien lo interpreta. Es algo muy interno y mucho más exigente cuando uno baila y lo está viviendo de verdad”.

Natalia Berríos, primera bailarina estrella del Ballet de Santiago, espera con ansias el regreso de César, con quien coincidió en la Escuela de Ballet del Municipal: “Estoy ansiosa de volver a bailar con él. Crecimos juntos, y juntos recibimos la noticia de ser ascendidos a primeros bailarines, con «El Lago de los Cisnes». Pese a ser un gran bailarín, su humildad ha sido fundamental en su carrera. Esa cualidad lo ha llevado a triunfar”, comenta.

Morales se reconoce lejos de todo divismo. Cuenta que en las clases se pone detrás de la compañía y que hay quienes le dicen que se luzca más. Él no puede: “No, porque este es mi trabajo. Todos los bailarines necesitamos trabajar, también hay que tener suerte y estar en el lugar y momento adecuados. Hay gente que se hace famosa, pero realmente es algo comercial. Hay bailarines increíbles y nadie sabe de ellos. Hay muchos que no conocemos, muy buenos, pero no tienen agentes o no están en una compañía grande”.

Sobre el talento chileno, es tajante: “Me da rabia a veces porque me doy cuenta de que el chileno no le encuentra nada bueno a su país, si viene alguien o algo de afuera es siempre mejor. Y no es así, hay chicos en el Ballet de Santiago que tienen mucho talento, como Romina Contreras. Los chilenos debemos reconocer a nuestros artistas”.

Con su actual compañía ha vivido la adrenalina de bailar en grandes escenarios, como el Royal Albert Hall, un espacio en 360 grados sin bambalinas y con miles de espectadores, o el O2 Arena de Londres, donde han cantado estrellas como Madonna. Y si bien está orgulloso de sus logros, confidencia que lo más difícil de su carrera es la soledad. “Siendo principal tan joven tuve que trabajar separado del grupo. El cuerpo de baile siempre está junto, y yo los veo apenas dos días antes de la función. Casi siempre el trabajo del principal, por lo menos en Europa, es aparte. Extraño muchísimo a mis amigos de Chile, porque con ellos crecí. Tengo amistades acá, en Birmingham, pero es diferente”.

Por eso está feliz de volver: “Me verán bailar mi familia y mis amigos, e interpretaré un rol que me encanta. Estoy esperando pisar Chile”.

Ficha:

«El Lago de los Cisnes» se presentará del 29 de mayo al 3 de junio en el Municipal de Santiago. El precio de las entradas va desde $3.000 a $47.000.

Fotos: Gentileza Teatro Municipal de Santiago

Comentarios

  • "Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor que la pata de conejo", Jaime Sabines (1926- 1999), escritor mexicano.
  • “Me gusta que el flequillo me cubra los ojos: eso me ayuda a tapar las cosas que no quiero ver”, Raquel J. Palacio, escritora estadounidense.