DE LA RAÍZ AL BROTE

29/01/18 — POR

Hija de bailarines del histórico conjunto Rauquén, Andrea Andreu es una de las últimas discípulas de Margot Loyola. Fundó la Tuna de Señoritas de la Universidad de Chile e integró el elenco de proyección Palomar. Sus largas investigaciones sobre la guitarra traspuesta desembocan ahora en un disco con canciones propias: «Raíz».

Por Antonio Voland.

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Cuando en los años 80 el guitarrista e investigador Sergio Sauvalle Echavarría se lanzó a recorrer los territorios nortinos, centrinos y sureños en busca de los variados trasportes para la guitarra campesina, no existía un conocimiento al respecto, de modo que su estudio iría a ser pionero en esta materia. Sauvalle Echavarría, hijo del músico Sergio Sauvalle Vergara -autor de la insigne tonada «El corralero»-, encontró y documentó entonces 40 finares de la guitarra traspuesta, es decir afinaciones no regulares que se utilizan para el canto entre Coquimbo y Chiloé, principalmente.

La muestra llegó al libro «La guitarra chilena» (1992), aún inédito, y logró dar un vistazo de esa tradición que palpita en los campos chilenos. Pero como toda investigación científica es el paso preliminar al siguiente hallazgo, ahí está ahora Andrea Andreu (1980), quien vino a ampliar ese estudio. En septiembre pasado ella defendió su tesis de magíster en Música con mención en Cultura Tradicional en la Universidad Mayor, titulada «Visión comparativa de las afinaciones de la guitarra tradicional en Chile, Perú y Argentina». “Durante dos años estuve recorriendo lugares distintos, desde Lima y Cuzco, hasta la provincia de Buenos Aires y Neuquén. También Temuco, Concepción y la Región Metropolitana, que para mí es clave”, dice.

Andrea Andreu encontró entonces 85 afinaciones en nuestro territorio, y nueve que se comparten entre los tres países. Chile, según explica, es el único lugar donde a esta guitarra se le llama “traspuesta”. Los finares llevan distintos nombres: “por la orilla”, “por encima”, “por escala”, “segunda alta”, “tercera alta”, “temple del diablo”, “pajaera”, “por trasporte” o “variante de trasporte”, entre otras. Son afinaciones no temperadas que básicamente se crearon para mantener ciertos repertorios criollos, cuecas y tonadas centrinas, al igual que la tesitura de las cantoras que las interpretaban.

“Ese legado se traspasó de manera oral desde el pueblo de España hace siglos. Allá no está tan vigente, pero en América se arraigó con mucha fuerza, tomó carta de ciudadanía en todo el continente y hoy está muy viva”, dice Andreu. “Existen cosas de la guitarra traspuesta que no se pueden explicar. Hay algo ahí con la vibración que produce la afinación abierta. Hay mayores armónicos, lo que incide en la percepción de las personas”, explica.

UN PEQUEÑO PAÍS

Parte de ese estudio de la Andrea investigadora llegó al trabajo autoral de la Andrea creadora. Diversos trasportes están presentes en las canciones que escribió para su segundo disco, uno de los mejores evaluados del año pasado, estrenado en diciembre con una banda de diez músicos en el teatro de la propia Universidad Mayor. Se titula «Raíz», y es el primer trabajo de composición propia. “Estuvo en crecimiento durante varios años, porque fueron entrando y saliendo las canciones. La composición es muy distinta a la reinterpretación de un repertorio tradicional”, dice Andreu, con la mirada puesta en «Legado», su primer disco, una grabación de hace cinco años. Allí expone las enseñanzas de Margot Loyola, su centenaria maestra, quien le entregó una serie de cuecas, tonadas y valses recopilados en distintas épocas. Incluso grabó dos desconocidas canciones de ella: «Triste minero», inspirada en la Tragedia del Humo de 1945 en Sewell, donde murieron más de 300 mineros, y la tonada «Pena junto al río Claro», con letra de la poeta Cristina Miranda.

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Carátula Disco «Raíz»

–«Raíz» pareciera ser un paso más en la propuesta musical.

“Yo diría que es un trabajo distinto. «Legado» tenía casi nada más que guitarra y canto, que viene a ser el núcleo de la interpretación de un repertorio existente. En cambio, en «Raíz» están mis canciones, las letras y la música, el uso de distintas afinaciones que fui escogiendo, y toda una variedad de timbres con muchos instrumentos”.

Si Santiago es el resumen de Chile, entonces el barrio Yungay es el resumen de Santiago. Andreu lo retrata así en «Colores de feria», la canción principal del disco. Con ritmos nortinos y tocada con la afinación para la guitarra llamada “por medio trasporte”, describe esa feria libre que cada domingo se instala en calle Libertad y que atraviesa la avenida Portales. “Viví por mucho tiempo en el barrio Yungay. Hablo de la mezcla, las nuevas culturas y la llegada de vecinos de otros países a vivir aquí. En los barrios se convive y en la feria se dan los encuentros”, dice. Andrea observa ese territorio desde un espectro amplio para crear un paisaje sonoro chileno a través de canciones, un pequeño país contenido en un cancionero.

Junto con «Colores de feria», «Clarito del jardín» también tiene una inspiración nortina, con las coplas de los carnavales en la pampa atacameña, a tres voces y caja chayera. Al igual que «Tarapacá», un cachimbo instrumental que Andrea tomó de su hermana mayor, la pianista clásica Silvia Andreu, además estudiosa del repertorio de los salones del 900. En cambio, la zona centro sur está representada mayormente por el uso de la guitarra traspuesta, en la cueca para el oído «Tengo ganas de parar», en la cueca autoral «Moreno huaso», y en la cueca tradicional «Durmiendo te hago cariño», recopilada por Margot Loyola.

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Andrea Andreu con Margot Loyola.

“De Santiago tomé cuecas que tienen bastante instrumentación, piano, saxofón y batería. Poseen tonalidades menores, lo que le da una identidad más urbana”, explica Andreu sobre sus composiciones «El cola e flecha» y «Deseo». Y descolgadas de sus viajes por Sudamérica en busca de finares, ella también compuso el vals «Loca confusión», al más puro estilo peruano, con cajón y castañuela, además de las décimas que escribió especialmente para «La guitarra», que ella canta sobre una melodía tradicional de la provincia de Buenos Aires. “Esta es una búsqueda de mi raíz como mujer cantora de folclor que vive en una gran ciudad. Y veo que Santiago es el resumen de todo lo que convive en el territorio nacional”, cierra.

Comentarios

  • "Un pedazo de luna en el bolsillo es mejor que la pata de conejo", Jaime Sabines (1926- 1999), escritor mexicano.
  • “El grado de certeza con que nuestros mapas mentales describen el territorio no altera su existencia”, S. Covey (1932 - 2012), profesor estadounidense.