Diana Damrau, debuta en Chile la diva germana

09/03/17 — POR
En abril, al día siguiente de la actuación en Santiago del contratenor francés Philippe Jaroussky, cantará por primera vez en nuestro país otra de las más reconocidas figuras operísticas de la actualidad a nivel internacional: la soprano alemana Diana Damrau -acompañada por su esposo, el bajo-barítono galo Nicolas Testé- en el Teatro del Lago de Frutillar. Desde ya, ambos conciertos prometen convertirse en imperdibles de esta temporada en nuestro medio musical.

El año pasado se presentaron en Chile dos de las más grandes estrellas de la lírica actual: Joyce DiDonato en abril y Jonas Kaufmann en agosto. Algo así no ocurre muy a menudo por estos lados –otro ejemplo inolvidable se dio en 2012, cuando además del debut local de DiDonato estuvieron cantando entre nosotros Eva-Maria Westbroek, Plácido Domingo y Renée Fleming–, por lo que para los operáticos locales es casi imposible no tener altas expectativas frente a las dos visitas líricas de mayor prestigio internacional y vigencia que vendrán a nuestro país este año (descontando por ello al veterano tenor español José Carreras, quien regresará en junio como parte de su gira de despedida): el contratenor francés Philippe Jaroussky y la soprano alemana Diana Damrau, quien se presentará junto a su marido, el bajo-barítono Nicolas Testé.

Ninguno de ellos cantará una ópera completa, sino que ofrecerán recitales, y obligarán a unos cuantos fanáticos del canto a un verdadero despliegue geográfico y monetario, pues se presentarán en abril en días seguidos, en dos teatros que tienen entre sí una distancia de alrededor de mil kilómetros.

Jaroussky debutará entre nos  nosotros el viernes 21 de abril en el Municipal de Santiago, y su visita debería ser un imperdible no sólo para los aficionados al repertorio barroco en el cual se ha especializado el intérprete galo, sino en general para cualquier amante de la música (ver recuadro). Por su parte, luego del memorable recital con el cual el cada vez más cotizado tenor mexicano Javier Camarena debutó en Chile en 2015, el Teatro del Lago de Frutillar volverá a recibir a una figura lírica de primera línea internacional, y precisamente una soprano que ha estado coincidiendo con el cantante azteca en el último tiempo en la ópera de Vincenzo Bellini «Los puritanos», primero en el Teatro Real de Madrid en 2016 y en febrero pasado en el MET de Nueva York.

El sábado 22 de abril (al día siguiente de la actuación santiaguina de Jaroussky), en su única aparición en Chile como parte de su gira sudamericana, Diana Damrau actuará en el escenario sureño junto a Nicolás Testé y al pianista polaco Maciej Pikulski, el mismo que hace más de dos décadas acompañara el debut chileno de otra ilustre visita: el bajo-barítono belga José van Dam.

Nacida en Baviera, convertida a partir de hace ya más de diez años en una de las grandes estrellas de la lírica internacional, solicitada por los principales teatros, a sus 45 años Damrau llega a nuestro país en un excelente momento de su carrera. Ha brillado con luz propia desde la década pasada como una de las sopranos lírico-ligeras de referencia gracias a sus notables notas agudas y la agilidad de su coloratura, pero además de su generoso despliegue vocal, destaca por su carisma y encanto, una simpatía muy alejada de la imagen de diva de otras colegas, y sus buenas habilidades actorales, en especial en la comedia. Incluso «The Guardian» llegó a compararla con la actriz Meryl Streep.

Aunque en los últimos años han surgido nuevos nombres muy cotizados en el circuito internacional, más jóvenes pero que tienen muchos roles en común con ella –como la rusa Olga Peretyatko o la británica Jessica Pratt–, prácticamente Damrau no tiene rivales en su repertorio entre las sopranos más mediáticas de su generación: seis años mayor que ella, la francesa Natalie Dessay, con cuya carrera tenía más de un nexo por la importancia de algunos personajes que marcaron las trayectorias de ambas, ya abandonó la ópera, mientras la rusa Anna Netrebko, que tiene su misma edad y que ha cantado varios papeles que también interpretó la alemana, es más lírica y está definitivamente incursionando en otros territorios vocales. Algo que la propia Damrau ha estado desarrollando en el último tiempo, explorando el belcanto italiano y abordando roles franceses menos ligeros, como Manon y Julieta.

Carismática y ecléctica

Es que desde su debut en escena hace dos décadas, ha manejado con inteligencia su carrera: por ejemplo, ha sabido sobreponerse a situaciones complejas, como cuando protagonizó la polémica «Traviata», de Giuseppe Verdi, cuya puesta en escena, del ruso Dmitri Tcherniakov, no fue bien recibida en la inauguración de la temporada de la Scala de Milán (2013); o ha tenido la lucidez y sabiduría como para despedirse del personaje que la llevó a la fama cuando aún podía seguir cantándolo, la Reina de la Noche en «La flauta mágica», de Mozart, que encarnó durante más de diez años desde que lo debutara en 1996, y fue su carta de presentación en teatros como la Ópera de Viena y el Covent Garden de Londres.

Altiva y furibunda, su excelente interpretación de ese célebre rol mozartiano pudo ser apreciada en escena por última vez hace ya una década, y desde entonces también ha dicho adiós a otro emblemático personaje de su repertorio inicial: la pizpireta Zerbinetta de «Ariadna en Naxos», de Richard Strauss, con la cual en 2005 debutó en uno de los teatros que la cuenta entre sus figuras favoritas: la Metropolitan Opera House, de Nueva York, donde ha abordado por primera vez en su carrera roles en títulos como «El conde Ory» (2011), de Gioachino Rossini; «La traviata» (2013); «La sonámbula» (2014), de Vincenzo Bellini, y en enero pasado la protagonista femenina de «Romeo y Julieta», de Charles Gounod. Algunas de estas interpretaciones (además de otros títulos como «Rigoletto», de Verdi, y «Los pescadores de perlas», de George Bizet) han sido emitidas en directo en HD a todo el mundo, incluyendo las transmisiones en el Teatro Nescafé de las Artes, lo que le ha permitido ser aún más conocida por el público internacional.

También ha sido clave en la difusión de su carrera su atractivo catálogo de grabaciones. Desde su debut discográfico hace más de una década, Damrau ha registrado una decena de álbums solistas (no sólo de óperas, pues también ha incursionado en los lieder de autores como Strauss y Liszt), así como óperas completas en disco –«El rapto en el serrallo», de Mozart, en 2015, nominado al Grammy; «Don Giovanni», también de Mozart, y «Lucia di Lammermoor», de Gaetano Donizetti, grabada en vivo en 2013, y diversos registros audiovisuales de títulos líricos en DVD y blu-ray: desde «El caballero de la rosa», de Richard Strauss, hasta sus roles mozartianos en «El rapto en el serrallo», «Las bodas de Fígaro» y, cómo no, su Reina de la Noche en dos versiones distintas. También se incluyen los títulos que han sido transmitidos en el MET, como «El conde Ory», «Los pescadores de perlas» y uno de los dos «Rigoletto» disponibles en el mercado que cuentan con ella interpretando a Gilda. Y se acaba de lanzar uno de los hitos de su carrera, y a la vez un registro muy esperado durante casi 13 años: la producción de «Europa riconosciuta», de Antonio Salieri, con la que a fines de 2004 se reabrió la Scala de Milán (la misma obra con la que se inauguró ese teatro en 1778, ausente desde ese entonces en su escenario).

Y para probar su vocación de eclecticismo, Damrau también ha cantado en estrenos mundiales de compositores como el austriaco Friedrich Cerha, y en uno de sus discos, «Forever» (2013), abordó canciones de Viena, Broadway y Hollywood, desde las operetas de Strauss hasta conocidos fragmentos de musicales como «My Fair Lady», «West Side Story» y «Sweeney Todd», y películas Disney como «Blancanieves» y «La sirenita».

Mientras sigue explorando su repertorio incorporando nuevos personajes que le exigen otro tipo de vocalidad y sentido actoral (ya está anunciado que el próximo año protagonizará su primera «Maria Stuarda», de Donizetti, y en 2019 su primera Margarita en «Fausto», de Gounod), cuenta con un gran apoyo a nivel personal y profesional, al compartir carrera y relación de pareja con su marido. Se casaron en 2010, tienen dos hijos e intentan hacer coincidir sus agendas para poder viajar juntos. Por ejemplo, compartían escena en «Los pescadores de perlas» del MET, y de hecho, llegarán a Chile pocos días después de haber debutado ambos en la Opera de Los Angeles, bajo la batuta de Plácido Domingo, en «Los cuentos de Hoffmann», ella como las cuatro heroínas (un desafío que asumió por primera vez en 2011) y él encarnando a los cuatro villanos de esa obra de Jacques Offenbach. En Frutillar, alternarán arias y dúos que van desde Mozart a «Porgy and Bess», de George Gershwin.

Jaroussky, la otra gran visita

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El concierto que Philippe Jaroussky ofrecerá en el Municipal de Santiago el viernes 21 de abril, acompañado por Le Concert de la Loge (agrupación de cámara especializada en música de fines del siglo XVIII), no sólo permitirá apreciar en vivo y en directo a quien para muchos expertos es el mejor contratenor del mundo en la última década, sino además será una de las escasas ocasiones en las que visita nuestro país una figura de prestigio internacional de esa cuerda. Esa misma que luego de décadas en las que para muchos oír intérpretes masculinos cantando en un registro femenino era prácticamente una rareza asociada sólo al repertorio de música antigua, en los últimos años se ha convertido en una verdadera tendencia y una suerte de fenómeno, permitiendo la resurrección de diversos títulos que en algunos casos no se representaban desde hace más de dos siglos.

A sus 39 años recién cumplidos, el cantante galo no deja de cautivar con su deslumbrante técnica y estilo, la seguridad de sus agilidades y la expresividad y sensibilidad de sus interpretaciones, que lo han convertido en un imbatible en las obras de autores como Monteverdi, Vivaldi y Händel. Ganador de diversos premios, con varias grabaciones discográficas y audiovisuales y alternando recitales solistas con actuaciones en óperas como «Niobe, regina di Tebe», «Theodora» y «Alcina», es digno sucesor de otros artistas de su cuerda que han brillado en los últimos 20 años y aún se mantienen vigentes, como el estadounidense David Daniels y el alemán Andreas Scholl, y está a la cabeza de otros exponentes de su generación que brillan en la actualidad, como su compatriota Christophe Dumaux, el argentino Franco Fagioli, el británico Lestyn Davies y el estadounidense Anthony Roth Costanzo.

Comentarios

  • "¿Somos humanos porque miramos las estrellas, o miramos las estrellas porque somos humanos?", Neil Gaiman (1960), autor inglés de historietas.
  • "Y Dios tomó un puñado de viento del sur, sopló Su aliento sobre él, y creó el caballo". Leyenda beduina.