EL GENIO DESDO BLADO

06/07/18 — POR

El compositor e intérprete danés se ha convertido en un personaje de culto en la escena electrónica nacional. Aquí relata cómo complementa la música docta y la electrónica.

 Por Elisa Cárdenas Ortega.

Lars from Mars, el seudónimo con que Graugaard se ha encumbrado a lo más exquisito de la electrónica experimental.

 

Cuando era profesor en el Conservatorio en Dinamarca, Lars Graugaard (1957) se asomó a la cafetería y escuchó a sus alumnos comentar “este Lars… es como de Marte”. La broma devino Lars from Mars, el seudónimo con que se ha encumbrado a lo más exquisito de la electrónica experimental. Hoy es seguido y admirado en estos círculos, donde se desenvuelve como compositor, intérprete e investigador desde fines de los 80, complementando esta veta con su quehacer en la música docta.

Durante sus estadías en nuestro país vive en un departamento del barrio Bellas Artes con su esposa, la arpista chilena Asunción Claro, quien comenta que no es fácil seguirle el ritmo a Lars from Mars: entre dos y cuatro presentaciones semanales en los circuitos de música electrónica de avanzada, además de las producciones de su propio sello, Clang, son parte de su hiperactiva estadía de cinco o seis meses al año en Chile. El resto del tiempo está entre Dinamarca y España, y ejecutando proyectos dentro de Europa, además de continuar sus investigaciones en la Universidad de Nueva York. Allí desarrolla un proyecto de sonidos monofónicos tridimensionales, con varios parlantes que emiten el mismo sonido pero en diferentes formas, con desfases y otros trucos, sumándose incluso las partículas del aire para crear una espacialidad: “La diferencia de calidad con el sonido estéreo o multicanal es impresionante y yo estoy programando para que este concepto pueda utilizarse en la composición”.

A este nivel de abstracción se mueve en su exploración musical, y lleva el mismo espíritu a sus presentaciones en clubes y jornadas de la electrónica en Chile. Graugaard se dio cuenta de su fascinación por la música cuando era niño y escuchó «Yesterday», de The Beatles. En los años 70, siendo estudiante, integró la banda de rock experimental Jammerhug. Luego decidió aprender flauta y durante un concierto en su colegio, con menos de un año de estudiar el instrumento, interpretó perfectamente un movimiento de Bach: el destino entonces ya estaba trazado. Luego vino la Orquesta Sinfónica Juvenil, el Conservatorio, el máster en flauta, el doctorado, la docencia y, aunque se ha sentido un poco decepcionado del esquematismo académico, no ha abandonado en ningún momento la música docta, contando a la fecha con unos 40 discos bajo el nombre de Lars Graugaard.

LA MÚSICA COMO ECOSISTEMA

Conoció Chile en 1984 por su mujer, quien lo introdujo en el medio de la música docta. Juntos han grabado discos y han realizado conciertos en distintos escenarios, y también fue ella quien lo impulsó a explorar la composición, consiguiendo en los años 90 encargos de obras sinfónicas de Fernando Rosas, Juan Pablo Izquierdo y, hace poco, de Alejandra Urrutia, titular de la Orquesta de Cámara de Chile, con quien estrenará en noviembre de este año.

Las nociones de experimentación e improvisación ya venían rondando su cabeza, con varios intentos explorando diversos caminos, desde el jazz fusión a la música interactiva, donde el acompañamiento está generado por un computador que programa el mismo compositor. De hecho, fue Graugaard quien realizó, a fines de los 90, la primera interpretación de una obra interactiva en Chile.

La informática se hizo inminente en sus composiciones: “Estaba buscando alguna manera de unir lo improvisado y lo de ‘la calle’ con lo docto, con la abstracción y mi interés por las capacidades que tiene la informática como instrumento musical, que posee memoria, capacidad de análisis, de transformación, etc. Si miras la orquesta sinfónica, ésta tiene grupos de instrumentos, como las cuerdas, los bronces, la madera, la percusión… para mí la informática o electrónica es otro grupo en sí, aunque muchas veces la ocupamos para que suene como si fueran esos instrumentos, pero su fuerte está en lo que le distingue, por eso nunca la he usado tratando de reemplazar otra cosa”.

Gracias a Juan Cristóbal Saavedra (Equipo es su nombre artístico) conoció el trabajo de Pueblo Nuevo Netlabel, sello pionero de la música electrónica experimental, que dirige hoy Mika Martini. En sus visitas a Chile comenzaron a surgir las grabaciones y presentaciones en vivo, gestionadas por ésta y otras plataformas, como la radio Nación Electrónica o Casa Ruido.

Lars from Mars participa a menudo de estas actividades, ofreciendo una experiencia sonora mucho más allá del enganche rítmico y bailable. Visualmente, su performance es prácticamente minimalista, por la extrema sobriedad que lo caracteriza en el escenario. Esa distancia o frialdad se conjuga muy bien, no obstante, con la energía vital que va impregnando gradualmente en los oyentes, con una entrega sonora de giros, cambios, siempre sorprendiendo, siempre sugiriendo el límite.

“La música ocurre en un tiempo y es una relación física y recíproca, la música es un fenómeno que pasa contigo cuando escuchas esos sonidos organizados. ¿Cómo se organizan? A través de una programación, o de una escritura de partituras, que son instrucciones para que los músicos ejecuten, pero eso es sólo una parte (el fundamento, quizás), después viene la ejecución; la música es performativa, es lo que te llega y tú le das sentido, toca o no tu paleta emocional… Cuando voy a tocar, no llevo muchas ideas de qué voy a hacer, tengo varias bases para usar, eso es una constante, pero voy agregando, cambiando. Me fijo dónde estamos, el ánimo de la gente y siempre la música me sorprende, me lleva a lugares insospechados, lo que es un proceso natural para mí. Soy un oyente más. Siento esto como un ecosistema, donde tienes que funcionar dentro y llenar un espacio, pero también encontrar los límites de este espacio.

Con responsabilidad, hay que cumplir con las expectativas y el momento; me gusta mucho la relación horizontal entre el artista y el público. Diría que la música clásica también es así, de cierta manera, pero tiene otras raíces, otra infraestructura”.

LA SENSUALIDAD DEL SONIDO

 

La vida nocturna es lo más lejano a sus intereses a la hora de presentarse en clubes o eventos, pero considera importante integrarse y para ello el apodo le viene muy bien: “Lars from Mars me pareció genial, porque me permite todo lo informal que incluye esta escena”.

Subraya las ambigüedades que conlleva la palabra “improvisación”: “Puede sugerir algo negativo, pero en este caso se trata de que la música abre un espacio y lo llena, y el sentido del bien hacer es llenar satisfactoriamente ese espacio. Lo que se define tiene que ser cumplido, si no, va a salir pobre”.

Al crear, parte con la idea vaga de una obra, pero sostiene una relación clara con su idea, la que se va configurando a medida que la lleva al papel, y busca mantener ese proceso lo más abierto posible: “Creo que ese es el gran arte de la composición, es la forma en que la obra te habla; no funciona unilateralmente desde el creador, sino que hay un diálogo porque ves que tu idea, en la realidad, prefiere encarnarse de otra manera y debes tener la sutileza para seguirla y no matarla, hacerla llegar plenamente de la forma que pide”.

Cuenta que bajo su sello, Clang (orientado a artistas inquietos y de buen nivel en la calidad del sonido), han grabado Mika Martini, el proyecto Bruxista, Gabriel Vigliensoni, Silvio Paredes y Miguel Conejeros (F600), todos con distribución comercial a través de Itunes y Spotify. Lars prioriza por artistas comprometidos e ideas musicales bien desarrolladas: “Es importante que haya una sensación hacia lo sonoro, es la sensualidad del sonido lo que me atrae”.

Como Lars from Mars ha lanzado los discos «Life on Mars?» (2009), «Marsism» (2010) y «Persect» (2016).

En el último tiempo, ha tocado con el pianista Felipe Riveros, está próximo a grabar con el saxofonista Cristián Gallardo y acaba de lanzar otro disco junto al músico electrónico Claudio Pérez. Fuera de nuestro país, entre otros, está en un proyecto de largo aliento con Caput Ensamble, de Islandia, 16 músicos con los que ha trabajado por años, destacándose la obra musical y audiovisual «Tears of Dionysius», con música suya e imágenes trastocadas, fragmentadas y extendidas de filmaciones eróticas de inicios del siglo XX.

Lars Graugaard o Lars from Mars ya ha emprendido un nuevo itinerario europeo, pero volverá a Chile, con una agenda tanto o más intensa, pues para este genio desdoblado, los contactos y desafíos suman, tanto en la música clásica como en la electrónica, que para él son sólo dos aspectos de un mismo quehacer.

 

Comentarios

  • "Ríe y el mundo reirá contigo, ronca y dormirás solo", Anthony Burgess (1917 - 1993), escritor y compositor inglés.
  • "No creas todo lo que piensas", Byron Katie (1942), conferencista estadounidense.