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FRANK EL SUCIO

27/12/17 — POR

La recién estrenada y homónima serie de Netflix marca el regreso a la pantalla de «The Punisher», el brutal justiciero de Marvel que a mediados de los 70 anticipó cómo venían los (anti) héroes del futuro.

Por Rafael Valle M.

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Jon Bernthal como Frank Castle en la producción de Netflix.

 

Parte del éxito que Marvel Cómics cosechó desde su debut, a comienzos de los 60, tenía que ver con la ambigüedad moral de sus personajes. Hulk y el anfibio Namor cargaban incluso con el rótulo de antihéroes, capaces de defender a los humanos de amenazas temibles, pero también convertirse en las mismas cuando se sentían agredidos o perseguidos.

Así las cosas, lo de «The Punisher» (El Castigador) era avanzar en la misma línea, pero forzando los límites. Su llegada fue en febrero de 1974, en las páginas de una revista de Spider-Man que lo mostraba rifle en mano, como un cazador de criminales que confundía al arácnido con uno. Pudo ser un villano del montón, olvidable, pero gustó a los lectores.

Y así, también, es como lo tenemos en 2017 de regreso en la pantalla, después de tres películas. El de esta vez es en Netflix, con la recién estrenada serie «The Punisher» que (re)cuenta cómo el ex marine Frank Castle se convierte en un frío exterminador de los bajos fondos de Nueva York luego que su esposa y sus hijos son asesinados por la mafia. Cambios más, cambios menos (el protagonista había estado originalmente en Vietnam), la premisa es la misma que inventó el guionista Gerry Conway en el debut, inspirado en su lectura de novelas policiales y en lo que pasaba en Norteamérica.

“Fue el producto de una época determinada, la misma en la que aparecieron las películas «Harry, el Sucio» (1971), «El Ejecutor» (1970) y «Watergate y Vietnam», contaba el escritor hace algunos años. “Si lees la primera historia del Castigador, te darás cuenta de que todo el concepto principal está: la contradictoria nobleza de este hombre, su proscrito punto de vista sobre la justicia, su complacencia al utilizar la violencia (…) Probablemente fue el primer héroe del cómic mainstream que cruzaba habitualmente la línea entre el bien y el mal”.

CALAVERA

La ausencia de términos medios ha marcado al personaje. En 2004 hubo una película del Castigador que suavizó su estampa con el galanesco Thomas Jane como el ex agente del FBI Frank Castle. Cuatro años más tarde hubo una secuela («Punisher: War Zone») que tuvo de titular al robótico Ray Stevenson y que llevaba la ultraviolencia al nivel caricatura. En el principio de los tiempos cinematográficos de Marvel estuvo también «The Punisher» (1989), cinta de bajo presupuesto filmada en Australia con el rubio Dolph Lundgren teñido de negro, que pasó directo al video y que tenía una omisión imperdonable: la falta de esa calavera que adorna el pecho del uniforme del Castigador, “hamletiana” declaración de principios de un hombre traumado, dolorido, que apuesta por ser de un modo brutal. El éxito inicial del personaje quizás tuvo que ver con lo que pasaba en un país confundido, donde las crisis sociopolíticas hacían dudar sobre el proceder de la autoridad y donde se hacían difusas las fronteras entre lo correcto y lo incorrecto. Lo cierto es que la historieta masiva estadounidense ya venía experimentando cambios importantes, desafiando incluso las normas del moralista «Comic Code Autorithy».

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The Punisher» debutó en 1974 como villano, en las páginas de la revista «The Amazing Spider-Man».

Desde comienzos de los 70, la versión en viñetas de «Conan, el Bárbaro» era un fenómeno de ventas para Marvel con su poco disimulada violencia gráfica. Lo de Punisher, entonces, fue sólo cuestión de forzar de nuevo los límites y poner el freno cuando fuera necesario. El legendario Stan Lee, según él mismo, lo hizo desde un principio cuando pidió cambiar el nombre sugerido por Conway («El Asesino») por el que lo hizo conocido. Con el paso de los años y de otros guionistas llegaría el background de la familia masacrada y de las drogas que volvieron sicótico al ex soldado, que en 1986 debutó como titular de su propia revista. Eran los días cuando en los cómics Marvel reinaban Wolverine (estrenado también en 1974, sólo meses más tarde) y en la competidora DC lo hacían los cínicos Watchmen y el oscuro Batman de Frank Miller. Todos, en cierto modo, transitando por el derrotero inaugurado por Frank Castle, el hombre que dio el disparo inicial.

Comentarios

  • "La música se desarrolla en el tiempo, la arquitectura también", Le Corbusier (1887- 1965).
  • "La vida es misteriosa, los dioses caprichosos y nosotros inconstantes", Santiago Posteguillo (1967), novelista español.