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KABEZA DE TORO

29/01/18 — POR

ANDAR A PATA PELÁ

Por Antonio Voland.

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Era un misterioso cantor de cuecas y tonadas de la zona del Ñuble, que en la década de 1940 recorría pueblos y aldeas guitarra en mano. Se escondía en una enorme cabeza de toro que utilizaba como máscara, además de colgar sonajeras en las manos y los pies como si se tratara de un sacerdote vudú. Según recuerdan en el sur, él fue uno de los primeros cantores en incluir corridos y valses rancheros en su repertorio, la música que por entonces recién estaba ingresando a Chile a través del cine mexicano. Su historia es una leyenda, la del Cabeza de Toro, que hoy recoge este dinámico quinteto de rock llamado Kabeza de Toro.

En lugar de un piano se escucha un órgano en la entrada a esa cueca mutante llamada «Ay si sí». La sicodelia y la música beat de los años 60 son inspiraciones absolutas para esta banda joven. Ese sonido y ese ritmo se encuentran en todo «El Kabeza de Toro soy yo», disco con que rinden su homenaje a ese chamán olvidado que posiblemente haya vivido en San Fabián de Alico. Sustituyen la guitarra campesina por una eléctrica; el acordeón por la armónica, y el tormento por una batería de rock, y sigue siendo una cueca fascinante, escrita por Emilio ‘Chino’ Santana, autor del repertorio. Hay mucho más en este disco grabado en directo: beat en «Las princesas de Kuneta», folk rock en el manifiesto de «Herencia», country rock y corrido en «Rompo todo» y la fabulosa «A pata pelá», con su griterío final, cada vez más ensordecedor, de “¡¡güeñi guey, a pata pelá!!”. El estruendo a coro de uno de los estrenos más estimulantes del año.

Comentarios

  • "La música se desarrolla en el tiempo, la arquitectura también", Le Corbusier (1887- 1965).
  • “Un hombre hace lo que puede. Una mujer hace lo que el hombre no puede”, Isabel Allende (1942).