,

LA DIFÍCIL PERTENENCIA

02/06/18 — POR

«Tribus», de la británica Nina Raine, retrata a un clan familiar que no acepta que su hijo menor emigre. En cartelera en el Teatro U.C.

Por Marietta Santi

93_Teatro_Tribus

JUAN DOMINGO MARINELLO Y EUGENIA PAZ

 

De la búsqueda de la identidad a través de la diferenciación de los grupos de pertenencia habla «Tribus». La premiada obra de la británica Nina Raine (43), que ha sido estrenada en las principales capitales del mundo, estará en el Teatro UC hasta el 9 de junio.

La pieza hurga en los conflictos al interior de una familia de intelectuales, muy ácidos, cuando uno de los hijos con problemas de audición decide aprender lenguaje de señas. Se trata de una familia donde cada integrante necesita encontrar su propia voz, pero no hay tolerancia para todas: el hijo mayor es esquizofrénico (tiene más voces en su cabeza); la del medio, cantante de ópera, y el menor, Willy, es sordo criado como oyente. La voz más fuerte es la del padre, Christhoper, un irónico académico.

La llegada de Sylvia, una chica que está quedando sorda e inicia a Willy en el lenguaje de señas, genera un quiebre al interior de esta tribu, que no acepta que uno de sus integrantes quiera emigrar hacia otro grupo social. Nina Raine sabe de palabras ya que es hija del poeta y crítico Craig Raine, y de la académica y traductora Ann Pasternak Slater, sobrina de Boris Pasternak, autor de «Dr. Zhivago». Su hermano Moses es también dramaturgo; y su padrino, el novelista Julian Barnes. “Todos hemos tomado prestado de nuestra familia en nuestro arte, el escritor siempre roba de la realidad”, ha señalado Raine más de una vez.

Sobre su obra, apunta que “la sordera es sólo un ejemplo de un tipo de comunidad, hay muchos otros. Cualquier tipo de grupo comparte ciertas cualidades. Y luego se reduce a la familia, que es el nicho más pequeño que se puede obtener. La familia es un pequeño reino con sus reglas y jerarquías internas y rarezas que no se cuestionan”.

 

DIFERENCIA E IDENTIDAD

Manuela Oyarzún es la directora de la versión chilena de esta pieza, estrenada en 2010 en el Royal Court Theatre de Londres, y montada desde entonces en las principales ciudades del mundo. El elenco nacional lo encabezan Mateo Iribarren y Tamara Acosta como los padres, y sus hijos son interpretados por Nicolás Zárate, Andrea García-Huidobro y Pablo Manzi (Willy). Sylvia está a cargo de Ignacia Baeza, quien es, además, gestora del proyecto. “Lo interesante de la obra, que sitúa su anécdota dentro de una familia particular, es cómo se presentan las dinámicas afectivas. Y cómo, a partir de éstas, se configuran ´trincheras´ discursivas que construyen la barrera de protección del clan. Pero, al mismo tiempo, la obra presenta muchos temas que permiten pensar en las relaciones que establecemos con la diferencia, con el otro, con lo que nos es ajeno, y esa es la principal clave de la obra”, señala Manuela.

Para ella, el hijo sordo aparece como la figura central a través de la cual se desarrolla la premisa de fondo, que es la búsqueda y necesidad de pertenencia, de identificación. Finalmente, la confirmación de una identidad: “Descubrir dónde se satisface el ego y dónde se siente protegido, es algo atávico, como una forma de supervivencia. Esto se revela a través de todos los personajes en algún sentido”. La directora comenta que dentro de la obra también hay una sobrevaloración del intelecto, por sobre la expresión afectiva: “Desde mi perspectiva, esto es un gesto muy masculino, y la obra también presenta una configuración patriarcal de la familia, machista y conservadora, algo que me resulta fastidioso y anacró- nico. Al ser una dramaturga y una directora mujer, supongo que eso se puede ver sobreexpuesto en algún punto”.

Luego de su estreno en Londres, donde fue nominada al premio Oliver como Mejor Obra, «Tribus» ganó en Nueva York los premios Drama Desk 2012, Theatre Critics Circle 2012, y Off-Broadway Alliance 2012, les tres a la Mejor Obra. En todas las ciudades en que se ha presentado ha sido un suceso de público.

Para Manuela Oyarzún, la clave de ese éxito es su transversalidad: “Puedes encontrar correspondencias en muchas formas de tribus contemporáneas. La familia conforma una tribu, la comunidad de sordos otra, toda minoría sea cual sea, toda religión, raza, oficio, género, crea una tribu. Eso postula la obra. No hay forma de salir de esta configuración, pues es la forma de salvación de los personajes, en este caso, pero también es su prisión. La particularidad de cada cual está encubierta bajo el temor y la inseguridad de no ser aceptado”.

 

Comentarios

  • "El cine tiene que producir sosiego", Azorín (1873- 1967), escritor español.
  • "La vida es misteriosa, los dioses caprichosos y nosotros inconstantes", Santiago Posteguillo (1967), novelista español.