La fura de Chiloé: La ciudad espiritual, la religiosa y la republicana

10/01/17 — POR
“El arte actual, con sus múltiples lenguajes está llamado, cada día con mayor intensidad, a participar del diálogo de una cultura globalizada. No sólo desde la lucidez intermitente de algunos proyectos; sino en forma cotidiana, persistente, extensa, implicándose profundamente en la trama social. Las obras e intervenciones que nacen en distintas partes del mundo con vocación ciudadana, apoyan al entendimiento profundo de lo que finalmente implica la experiencia humana de transitar y vivir en urbes de la actualidad”. Pedro Celedón B. Doctor en Historia del Arte Contemporáneo / Universidad Complutense de Madrid.  

Cuando sesenta mil personas se congregaron en la plaza del Toural de Guimarães, el punto  neurálgico de la histórica ciudad portuguesa dejó de ser un espacio de tránsito cotidiano y, mágicamente, se transformó en un hecho poético extraordinario. Ahí mismo se abrió un escenario de múltiples vivencias compartidas por los asistentes al macroespectáculo vanguardista que desplegaba desde el cielo la “troupe” catalana Fura Dels Baus, una de las fundadoras del lenguaje furero mundial. Revolucionando la arquitectura urbana avanzaban, suspendidas por dos grúas gigantes y camufladas entre el público, las marionetas gigantes, un caballo delineado en acero y un hombre, interactuaban como símbolo del reencuentro entre el pasado y el futuro. Con este eje temático delineado en la performance monumental «La cuna de una nación», los vimaranenses estrenaron, en 2012, la capital mundial de la cultura.

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Celebrando el año de Guimarães, en la conmemoracón de las capitales del mundo.

Con la misma intención dialogante entre espacio público y hecho artístico, un batallón de 300 artistas hizo posible, en 2015, la mega obra «Resurgent Rajasthan», que en lenguaje Furero celebró en Jaipur la permanencia de los valores culturales de la India a solicitud de su gobernadora, Pratibha Patil. Esta vez, la coreografía incluyó a 100 danzantes que, suspendidos en el aire como redes humanas, intercambiaban gestos tradicionales de los bailes propios del Triángulo Dorado de India, mientras un coro de niños apelaba a un futuro auspicioso y un gran león daba cuenta de la nobleza de su gente.

En la esquina opuesta a estos macroespectáculos, desde el microcosmos de Chiloé, el colectivo teatral Fura Chilwé suscribe a esta corriente artística tras su paso por el workshop–taller impartido en Castro por Jürgen Müller y Judy Lomas, directores de la escuela catalana original. Valiéndose de los característicos elementos escenográficos móviles, de una gestualidad corporal radical y de un lenguaje musical que habla por sí mismo, los artistas locales –desde magos hasta artesanos– escenifican acciones que interactúan con los espectadores para recuperar el sentido ritual del teatro. “Su función no es representar el mundo, sino invitar a que ‘sucedan’ acciones”, explica Pedro Celedón, quien asistió a la Isla Grande a observar el proceso formativo. Uno de los espacios actorales fue montado en la tranquila Plaza de Armas de Curaco de Vélez, donde los espectadores reciben con timidez el primer desnudo femenino que sin tapujos deambula con la tranquilidad de quien viste chaquetón y abraza a un público acostumbrado al recato del clima austral y al escaso contacto con mares de bikinis.

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Jürgen Müller, Judy Lomas, Pedro Celedón y Antonia Izquierdo observan la zona que está pronta a ser intervenida.

“A veces, una imagen teatral que vemos y vivimos de cerca puede movilizarnos algo interior que cambia nuestro paisaje. Como actores y músicos de la Fura dels Baus, este es uno de los objetivos. El arte de calle persigue, a lo menos, poner una semilla en el corazón de la gente que se congrega en el espacio ciudadano e infundir una reflexión, un nuevo pensamiento, sobre lo que ha visto y que éste lo lleve a reaccionar sobre los temas que se presentan casi siempre relacionados a su propio entorno”, relata Judy Lomas, performer y productora artística de macroespectáculos. El evento chilote fue un aprendizaje: “Estoy sorprendido del isleño y de su mirada de la cultura: el ser humano siempre ha sido de explorar más allá, respondiendo a su curiosidad inherente por conocer nuevos territorios.  Pese a su historia navegante, pareciera que culturalmente en Chiloé estuviera prohibido explorar.

Están literalmente a-islados”, observa Jürgen Müller, uno de los seis directores de la vanguardia que fundan en 1979.

“La acción de arte, cuando es ‘hecho artístico’, resalta como acontecimiento de luz”, explica Pedro Celedón, autor de «Convergencias»: una visión, una reflexión de arte y ciudad actual. Ilumina al espectador para que resignifique sus espacios cotidianos desde tres vértices cocreadores: “En parte, el artista; en parte, la memoria de los lugares vividos, y en parte, el espacio público, el patrimonio de lo tangible. Juntos forman el ámbito poético (la narrativa). El lugar acoge la obra no como un soporte más, sino como espacio de convergencia contenedora que forma parte del discurso simbólico. En las plazas de Chiloé es el tema de los marinos que en su obra dispone las mujeres trabajadoras de las pesqueras, como Pincoyas o sirenas, en la Plaza de Castro.

La obra teatral trasciende los límites del dispositivo “estético” y asume como territorio de síntesis, de confrontaciones y creación de sentidos. Ocurre como ‘hecho artístico’ en un espacio urbano que deja de ser un lugar de tránsito. Cada lugar destaca por su sentido propio: las plazas jardines invitan a sentarse, no como las plazas italianas que son espacios abiertos. En Chiloé son monumentos a los héroes, en Castro representados por la mujer del mito, la Pincoya”, reseña Celedón, autor de numerosos ensayos de arte y espacios ciudadanos.

–¿Qué surge en su vivencia personal cuando intervienen el espacio colectivo y dialogan con elpúblico desde obras monumentales?

“Cuando llevas hechos artísticos, poemas visuales, a un público monumental (más de 60 mil espectadores) como algo igualmente válido que el escenario tradicional, consigues que personas muy diferenciadas –cada una con lecturas distintas del espacio cotidianamente transitado– se junten por primera vez y respiren y suspiren en un mismo ritmo. Esto facilita la ocurrencia de sincronías humanas y espaciales. Sale un ‘ooohhhh’ unísono de 60 mil bocas y no es para gritar un gol, ni clamar la muerte de un toro. Es porque a cada una de las 60 mil almas le ha pasado algo en su interior que resuena con el resto. Eso es un hecho poético”, narra Jürgen desde su experiencia.

–En su interpelación al espectador en sus espacios ciudadanos, ¿el teatro es expresión de un hecho artístico, un ritual, más religioso o más político?

“Depende a qué cosa cada uno quiere jugar cuando interactúa con la provocación del macro o microespectáculo”, señala Judy Lomas. “Lo bonito del teatro es que realmente aparece el misterio, la magia, donde el espectador ya no percibe a través de un proceso mental, sino que hay una comunicación de capas y de cuerpos instintivos, energéticos. El teatro es un ritual, tal como era cuando la comunidad se re-unía en torno a un tema transversal. Así, el teatro es un espacio abierto de libertad. Una política de menos palabras y más acción”.

Comentarios

  • "Y así va el mundo. Hay veces en que deseo sinceramente que Noé y su comitiva hubiesen perdido el barco". Mark Twain (1835 - 1910)
  • “Un hombre hace lo que puede. Una mujer hace lo que el hombre no puede”, Isabel Allende (1942).