PREMIO DE CONSUELO

23/11/17 — POR

Después de una década de canto, Consuelo Schuster se instala hoy como la nueva voz de la canción romántica, en un campo de la música donde los públicos siempre piden más y el éxito está a centímetros del fracaso. A los 35 años, la cantante está sacando réditos de su gran instrumento vocal, con un repertorio calibrado de baladas con el que obtuvo en Chile el premio Pulsar y en Puerto Rico, un inesperado triunfo.

Por Antonio Voland.

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L a Quinta Vergara siempre ha estado ahí como un escenario casi natural para la cantante Consuelo Schuster. En el lugar donde grandes voces chilenas aún no han logrado subir, ella guarda una historia propia. En 2005, apareció con 22 años como una voz desconocida en el Festival de Viña del Mar. Cantó «No te calles», integrando el grupo La Fem que representaba a Chile en la competencia internacional. La letra, de su autoría, era la de una canción moderna de protesta ante los conflictos bélicos del mundo. Incluso, apuntaba a la realidad de los refugiados diez años antes de que estallaran las migraciones en Europa.

“La gente me conoce más como cantante que como compositora o autora, y en todas las épocas en que he estado trabajando en proyectos personales y en mis tres discos solista he escrito canciones”, se apresura a aclarar, ahora con un estatus mayor en la música popular chilena. Es una intérprete con atributos técnicos sobresalientes, formada académicamente en el oficio en la Escuela Moderna de Música y una voz que se ha movido por distintos terrenos del canto con desplante y despliegue. Hoy está cosechando réditos por un trabajo especial con el que ajustó la mira para dar en el blanco.

El disco se titula «Esta vez» e incluye una serie de canciones que han convertido a Consuelo Schuster –otrora intérprete de pop, R&B y jazz– en una nueva romántica. “Myriam Hernández es una referencia ineludible para mí como intérprete. Creo que está en el inconsciente de la gente, que la ha escuchado toda su vida, y me incluyo. Para el concierto de lanzamiento del disco (en el teatro de CorpArtes), la invité al escenario. Cantamos dos canciones juntas. La mía fue «Después del adiós»; y la de ella, «Huele a peligro», nada menos”.

Eso fue a fines de 2016. Este año, Schuster obtuvo el premio Pulsar en la categoría Balada por «Esta vez». “El camino hacia la música romántica ha sido natural. Se me fue dando solo porque creo que mi instrumento vocal me permite abordar la melodía con capacidad. La voz siempre ha tenido un protagonismo en las canciones. Siempre me sentí bien con los temas donde la melodía está guiando la música y eso está muy presente en la balada”.

MIL CAMINOS RECORRIDOS

La obtención del Pulsar respaldó la jerarquía de Consuelo Schuster en este ámbito de la música donde el público es exigente, los formatos están probados y la competencia es intensa entre solistas que se multiplican. Desde los referenciales Myriam Hernández y los dúos La Sociedad y La Otra Fe, y el trío Natalino, hasta los exponentes actuales como Gonzalo Yáñez, Paloma Soto y el grupo Alma, otros nominados con quienes ella compitió por la estatuilla. Pulsar fue el primero de los premios de Consuelo. El siguiente llegó desde Puerto Rico.

“Un día nos avisan que «Aquí me tienes» estaba sonando full en Puerto Rico, que era número 1 en los ránkings de popularidad, que al público le encantaba y que tenía que ir allá sí o sí”. Esa canción se convirtió en el ariete del disco.

Y fue nuevamente en la Quinta Vergara donde la historia de «Esta vez» comenzaría a escribirse. En 2014, Consuelo integraba la orquesta del Festival de Viña del Mar dirigida por Carlos Figueroa Salazar. Uno de los invitados de ese año era el astro portorriqueño de la balada, el cantante y compositor Tommy Torres, quien ostentaba éxitos de un nuevo repertorio latino como autor de «Tu recuerdo» (interpretada por Ricky Martin) o «Corre» (por el dúo mexicano Jesse y Joy). “Una noche le pasé mi disco «Caminante» (ver recuadro). Le dije que era cantante y autora, que si lo podía escuchar, lo típico que hacen los músicos cuando tienen la posibilidad de estar con una figura”.

Al año siguiente, Consuelo Schuster se encontraba en Miami junto a su director musical Roberto Trujillo para iniciar las sesiones de un siguiente álbum. “Estas cosas pasan sólo cuando el Universo se empieza a alinear. Me encontré así no más con Tommy Torres, que estaba en un estudio al lado donde yo estaba trabajando. Nos pusimos a componer juntos «Aquí me tienes», la canción que terminó pegando allá”. Este año Schuster dio un concierto para seis mil fanáticos de sus canciones en San Juan, la capital de Puerto Rico. “Algo totalmente inesperado, pero bien recibido”, dice. Y como dicta la norma de la internacionalización, ella instaló en Miami un centro de operaciones para acceder a esos públicos latinos, siempre transversales, de la balada.

De paso, sus canciones se han multiplicado en radios románticas de Chile pero también como bandas sonoras de series y teleseries en nuestro país. «Aquí me tienes» es una. «Dale», original de Schuster, es otra. Y «Después del adiós», de José Miguel Alfaro, es la tercera. “Yo separo las cosas. Por un lado está mi camino solista y por otro mi camino de intérprete con el que he estado en muchos proyectos. Desde la interpretación de standards con Valentín Trujillo o la música soul del grupo Aluzinati hace unos diez años, hasta el estudio de las canciones de Violeta Parra que montamos con Ángel Parra Trío. De todas esas experiencias aparecen inquietudes, he recogido cosas para meter en mi propia mochila”, dice.

Y ahí está otra vez la Quinta Vergara en su historia: doce años después de ese debut, Consuelo Schuster volvió a cantar en el Festival de Viña del Mar como parte del elenco que este verano interpretó la obertura en memoria de Violeta Parra, junto a Isabel Parra y Tita Parra, hija y nieta de la centenaria, además de la intérprete de jazz Claudia Acuña y la cantante romántica Gallardo y la niña Paz Binimelis. El círculo se cerró.

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Tira y afloja: de un disco a otro

Desde que apareció en 2005, el nombre propio de Consuelo ha sufrido transformaciones. No sólo su nombre: mucho más su música. Hasta aquí ha publicado tres discos de distinta consideración, además de un trabajo a dúo con el maestro del piano Valentín Trujillo, de quien es nieta política. Se titula, simplemente, «Valentín Trujillo & Consuelo Schuster».

“Cuando empezamos a grabar las canciones no se notó nada la ausencia del resto de los instrumentos de acompañamiento. Su piano es una verdadera orquesta. Valentín sorprendió con muchos desenlaces espontáneos”, recordaba Consuelo Schuster sobre el disco de 2015 que la mostró como una avezada intérprete del cancionero de la nostalgia, swing, tango y bolero.

Pero sus propios álbumes han pendulado en cuanto a los estilos. Mucho más juvenil y hasta rockera, a la cantante de nombre May (su seudónimo de entonces) detrás de «No esperaré más» (2009) se le llegó a comparar con Katty Perry, quien estaba apareciendo en el pop. Canciones como «Guille» definieron ese borde adolescente: Guille no era el novio de May como se pensaba, sino su perro juguetón favorito. «Caminante» (2013) fue luego una mezcla en lo nominal y lo estilístico. Por ese tiempo ella comenzó a presentarse como May Schuster, eliminó el vestuario y el maquillaje del personaje anterior y si bien el disco ya presentaba canciones románticas, siguió en la órbita del pop, ahora con ukelele, para canciones juveniles como la propia «Caminante». Fue el paso previo para dar con «Esta vez» (2016).

Comentarios

  • “Ha sido un gesto de amor, un acto provocado por el poder del arte. Seguro que el artista lo comprenderá”, joven camboyana al besar una obra de Cy Twombly en 2007
  • "Pa' cantar de un improviso se requiere buen talento, memoria y entendimiento, fuerza de gallo castizo", Violeta Parra (1917 - 1967).